La fundadora del partido opositor alemán Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW, por sus siglas en alemán), Sahra Wagenknecht, criticó el pasado domingo la idea de que Alemania adquiera armas nucleares o participe en el proyecto de crear una bomba atómica europea.
"¡Qué locura!", comentó Wagenknecht, y subrayó que "la adquisición de armas nucleares por parte de Alemania sería una grave violación de las obligaciones de Alemania bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear y el Tratado Dos más Cuatro [el tratado que allanó el camino para la reunificación alemana], y socavaría el sistema internacional de control de armamentos nucleares".
La opositora sostuvo que los planes para desplegar misiles estadounidenses de alcance medio en Alemania este año que puedan alcanzar objetivos en territorio ruso "también suponen un gran riesgo para la seguridad", dado que "socava el equilibrio nuclear entre Estados Unidos y Rusia y aumenta enormemente el riesgo de que Alemania sea objeto de un ataque nuclear en caso de conflicto".
La política alemana señaló que en lugar de aumentar el armamento, Alemania debería liderar una iniciativa diplomática de desarme. "Nuestra seguridad no aumenta con más armas nucleares, sino con diplomacia, el desarme nuclear y tratados internacionales", declaró Wagenknecht.
"¡No a los misiles estadounidenses de alcance medio en Alemania!", concluyó.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente debate sobre el rearme alemán. Anteriormente, el diputado del Parlamento por el partido Alternativa para Alemania Kay Gottschalk indicó que su país "necesita armas nucleares". Según él, el consenso de la posguerra, basado en delegar la defensa europea a Estados Unidos, "se ha evaporado definitivamente", sobre todo a la luz de las recientes tensiones transatlánticas por el deseo de Donald Trump de "anexar Groenlandia".
En 2026, EE.UU. y Alemania tienen previsto comenzar a desplegar sistemas de ataque de largo alcance, incluidas armas hipersónicas, en territorio alemán. Este armamento incluirá SM-6 y misiles de crucero Tomahawk, que tienen un alcance de hasta 2.500 kilómetros con una velocidad inferior a 900 kilómetros por hora.