El presidente de Colombia, Gustavo Petro, tiene una cita para reunirse en la Casa Blanca por primera vez con su homólogo de EE.UU., Donald Trump. El encuentro, previsto para este martes, ha levantado expectativas después de los encontronazos entre ambos mandatarios cuenta de la política de Washington sobre la migración y la presunta lucha contra el narcotráfico.
El primer presidente de izquierdas de Colombia ya había pisado las alfombras del despacho Oval en 2023, cuando fue recibido por el entonces presidente demócrata, Joe Biden. En esta ocasión, sin embargo, llegará a la cita con Trump con su país descertificado en la lucha antidroga y con sanciones personales del Tesoro en su contra.
Los mandatarios han protagonizado un año de diplomacia de micrófonos con descalificaciones mutuas, pero se verán las caras cuando faltan unos pocos meses que se sepa quién será el sucesor de Petro al frente de la presidencia colombiana.
¿Un alto el fuego temporal?
Al parecer, ambos mandatarios firmaron una tregua pública a raíz de la llamada telefónica que mantuvieron el pasado 7 de enero. El armisticio fue totalmente inesperado, ya que se produjo días después de la agresión militar estadounidense a Venezuela y de que Trump afirmara que Colombia podía ser el siguiente objetivo.
En ese encuentro telefónico, el republicano invitó a Petro a reunirse en privado en la Casa Blanca, y el latinoamericano aceptó.

No obstante, las tensiones no se han disipado. Petro ha mantenido un discurso antiimperialista, al tiempo que ha reiterado la petición de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, secuestrado el pasado 3 de enero junto a su esposa Cilia Flores, sea devuelto a su país. Por ese motivo, se espera que Caracas sea un tema sobre la mesa en esta reunión.
Una agenda con puntos claros
Lo que ha trascendido hasta ahora es que la reunión tiene un orden del día con puntos claros. Así, se tratará la lucha contra el crimen organizado transnacional, la seguridad regional y asuntos económicos y comerciales.
La cuestión comercial no es baladí. EE.UU. es el comprador del 30 % de las exportaciones colombianas, por lo que la amenaza arancelaria de Trump del año pasado, de subir la tasa hasta el 25 %, resultaba enormemente peligrosa.
También en la diana de la potencia del norte está el asunto del narcotráfico, pues Colombia sigue siendo todavía líder en la producción de cocaína. No obstante, se espera que Petro saque pecho de los avances de su Gobierno en la erradicación de cultivos y las incautaciones de droga; así como su relación con Venezuela y también con China.
Más allá de lo bilateral
La semana pasada, Petro adelantó que en el encuentro se abordarán asuntos que trascienden lo bilateral. "Es una reunión clave, fundamental, determinante, no solo de mi vida personal, sino de la vida de la humanidad, no podemos olvidarlo", dijo entonces.
“Es una reunión clave, fundamental y determinante”, afirmó el Presidente @PetroGustavo frente a la reunión oficial que tendrá el próximo 3 de febrero con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.El mandatario señaló que en ese espacio se abordarán asuntos que trascienden… pic.twitter.com/5QgcdEXSBR
— Presidencia Colombia 🇨🇴 (@infopresidencia) January 27, 2026
Asimismo, durante su participación en el Foro Económico Internacional de América Latina en Panamá, el mandatario colombiano mencionó que llevará ante Trump su propuesta de un 'Pacto por la vida y la libertad en Las Américas'.
"Vamos a hablar con el presidente Donald Trump de libertad, a ver si el mensaje de [George] Washington y de [Simón] Bolívar se restablece, y es la base de un pacto de las Américas por la vida y la libertad", manifestó al respecto.
¿Habrá exigencias?
Las expectativas levantadas también incluyen la posibilidad de que Trump realice exigencias a su homólogo para zanjar las hostilidades.
Una de las que entran en las apuestas es la renuncia a participar en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, la estrategia de la potencia asiática para construir infraestructuras que faciliten el comercio, lanzada en 2013.
Trump ya ha señalado a China en múltiples ocasiones como el objetivo a batir, pretendiendo que disminuya su influencia en todo el hemisferio occidental, como ha hecho ya con presiones directas y veladas sobre Panamá.
El panorama para Petro es complicado, toda vez que parte de su electorado espera que siga mostrando su actitud antiimperialista, pero en una situación en la que cualquier traspiés puede tener tremendas consecuencias económicas y electorales para las fuerzas progresistas.


