El abismo de Epstein: lo más estremecedor de la nueva tanda de archivos

Las últimas revelaciones conectan al entorno del financiero con abusos, tráfico y prácticas ocultas.

Lejos de poner fin a la polémica en torno al depredador sexual convicto Jeffrey Epstein, la nueva tanda de archivos, publicada el pasado viernes por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, dejó al descubierto un abismo de prácticas escalofriantes y siniestras, con testimonios de una brutalidad y un ocultismo tan extremos que, de ser ciertos, redefinirían la naturaleza del escándalo. 

"Descuartizaban bebés, les sacaban los intestinos y comían sus heces"

Uno de los archivos menciona una denuncia de sacrificios rituales con canibalismo. Según el documento EFTA00147661, el FBI entrevistó a una presunta víctima de violación por parte George H.W. Bush, expresidente de Estados Unidos. La víctima relató que mientras estaba en un yate propiedad de Epstein "presenció cómo hombres afroamericanos mantenían relaciones sexuales con mujeres rubias blancas" hasta hacerlas sangrar.

"[Él] Fue víctima de una especie de sacrificio ritual en el que le cortaron los pies con una cimitarra [sable de hoja curva y un solo filo], pero sin dejar cicatrices", reza el texto. Además, se menciona que la víctima fue testigo del descuartizamiento de bebés, a quienes "les extraían los intestinos y algunas personas comían las heces de dichos intestinos".

"¿Niños o niñas?"

Otro documento polémico de los archivos publicados fue un correo electrónico de la publicista del mundo del entretenimiento estadounidense Peggy Siegal, fechado el 18 de diciembre de 2009, en referencia a un viaje que tenía previsto realizar a Kenia. "Te puedo traer un bebé pequeño… o dos. ¿Niños o niñas?", escribió al correo atribuido a Epstein.

Andrés de Inglaterra y el asesinato de una "esclava sexual"

Otro correo electrónico, que relacionan con la correspondencia interna de los investigadores del caso Epstein, revela un macabro episodio que habría involucrado al expríncipe Andrés de Inglaterra.

"En los años 90, Ghislaine Maxwell reclutó a una chica para una carrera de modelo. En lugar de dedicarse al modelaje, fue vendida como esclava para el sexo y torturas. El príncipe Andrés fue cómplice de su muerte, ya que la torturó a ella y a mí para forzar su asesinato", relató un hombre llamado Bryan Miller en el correo en cuestión.

Red de los más influyentes

Los registros confirman que Epstein cultivó meticulosamente su red entre los poderosos, incluso después de su condena por delitos sexuales en 2008, codeándose con figuras de renombre.

Desde magnates tecnológicos hasta poderosos corredores de Wall Street y dignatarios extranjeros, en el enorme conjunto de documentos aparecen los nombres de Donald Trump, Bill Clinton, miembros de la realeza y muchas otras personalidades. Si bien no han sido vinculados con crimen alguno relacionado con la investigación y negaron haber tenido algo que ver con los abusos sexuales de Epstein, algunos de ellos fueron señalados por su amistad y estrechos lazos con el financiero.

Serguéi Brin, cofundador de Google, fue invitado a cenas en la casa de Epstein por Ghislaine Maxwell años antes de que se dieran a conocer las acusaciones contra el financiero; el actual secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, visitó la isla privada de Epstein con su familia; y el exsecretario del Tesoro Larry Summers mantuvo una comunicación continua con Epstein.

En el ámbito de las conexiones de alto perfil, figuras como Elon Musk, el magnate británico Richard Branson y el ex primer ministro israelí Ehud Barak aparecen en correos, invitaciones o fotografías.

Figuras del entretenimiento y el deporte también están presentes. Steven Tisch, copropietario del equipo de fútbol americano New York Giants, intercambió correos electrónicos con Epstein sobre conexiones con mujeres. El director de cine Brett Ratner aparece en fotografías con Epstein. Casey Wasserman, presidente del comité olímpico de Los Ángeles 2028, coqueteó por correspondencia con Ghislaine Maxwell.

Si bien los documentos publicados por el Departamento de Justicia incluyen acusaciones anónimas y testimonios de hechos no verificados, lo que sí dejan claro es que un depredador sexual se movía con impunidad entre los más poderosos.

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