El alzhéimer podría no frenar la "repetición" de recuerdos del cerebro, sino desordenarlos justo en el momento en que las memorias deberían fijarse, según un estudio con ratones publicado este domingo en la revista Current Biology. El trabajo sugiere que, en la enfermedad, el cerebro reinterpreta incorrectamente las experiencias recientes mientras descansa.
"Cuando descansamos, nuestro cerebro normalmente repite experiencias recientes; se cree que este proceso es clave para formar y mantener los recuerdos", explicó Sarah Shipley, coautora del estudio. "Hemos descubierto que este proceso de repetición está alterado en ratones diseñados para desarrollar las placas amiloides características del alzhéimer y que esta alteración se asocia con la mala memoria de estos animales", añadió.
El orden de la "repetición"
La consolidación de los recuerdos tiene lugar en el hipocampo, una región esencial para el aprendizaje y la memoria. En este proceso, intervienen las denominadas células de lugar, que son neuronas que representan ubicaciones concretas. A medida que el animal recorre un espacio, estas células se activan en un orden determinado y, más tarde, durante el reposo, vuelven a dispararse en la misma secuencia, lo que ayuda a consolidar la experiencia como un recuerdo duradero.
Para estudiar este mecanismo, el equipo hizo que los ratones recorrieran un laberinto sencillo mientras registraba simultáneamente su actividad cerebral con electrodos especializados. De este modo, pudieron comparar los patrones de repetición normales con los de animales que ya presentaban la patología amiloide típica del alzhéimer.
En los ratones con placas amiloides, los episodios de repetición aparecían con la misma frecuencia que en los sanos, pero el patrón estaba desorganizado: la secuencia de activación de las células de lugar era caótica y no reflejaba con precisión el recorrido reciente.
Los científicos observaron también que, con el tiempo, las células de lugar de los animales afectados se volvían menos estables y dejaban de representar de forma fiable las mismas ubicaciones, sobre todo después de los periodos de descanso, en los que, en condiciones normales, la repetición debería haber fortalecido la señal de memoria.
En lugar de reforzar las memorias, la actividad coordinada de estas neuronas parecía "mezclar" la información. Al mismo tiempo, los ratones empeoraban en el laberinto, repetían caminos ya explorados e eran incapaces de recordar con claridad dónde habían estado.
Hacia la detección temprana y nuevos tratamientos
"Hemos descubierto un fallo en la forma en que el cerebro consolida los recuerdos, visible a nivel de neuronas individuales", señaló Caswell Barry, coautor del estudio. "Lo llamativo es que los episodios de repetición siguen ocurriendo, pero han perdido su estructura normal. No es que el cerebro deje de intentar consolidar memorias, sino que es el propio proceso el que se ha torcido".
Barry añadió que estos hallazgos podrían servir para diseñar pruebas capaces de detectar el alzhéimer antes de que el daño sea extenso o para desarrollar tratamientos dirigidos a restaurar una repetición normal. El equipo ya está estudiando si es posible manipular este proceso a través de la acetilcolina, un neurotransmisor que ya es objetivo de varios fármacos sintomáticos contra el alzhéimer, con la esperanza de hacer estas terapias más eficaces al atacar mejor el mecanismo que falla.