"Caza abierta": Budapest acusa a Kiev de la muerte de un húngaro en el reclutamiento forzoso

Zsolt Rebán no era apto para el servicio militar, pero se lo llevaron a la fuerza. Murió en un centro de entrenamiento ucraniano poco después. No es la primera víctima de la movilización forzosa entre la población húngara.

El ministro de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, Peter Szijjarto, denunció el pasado sábado la "caza" de personas a plena luz del día por parte del régimen de Kiev en el marco de sus políticas del reclutamiento forzoso, que se cobró la vida de otro húngaro.

"En Ucrania continúa el reclutamiento forzoso, en las calles se desarrolla prácticamente una caza abierta", declaró Szijjarto en un videomensaje compartido en las redes, en referencia a la reciente captura de un hombre húngaro en la zona de Béregovo, ciudad ucraniana situada en la frontera con Hungría, en la región de Transcarpacia.

Zsolt Rebán, húngaro étnico de 46 años, padecía problemas cardíacos desde la infancia y no era apto para el servicio militar, pero a pesar de su condición médica y advertencias de sus familiares, lo detuvieron en la calle el 6 de enero y se lo llevaron a la fuerza. El hombre murió días después, el 18 de enero, en un centro de adiestramiento militar cerca de Lvov.

"Querían reclutarlo, pero se sintió mal en el centro de entrenamiento, ya que padecía una enfermedad cardíaca, y lamentablemente falleció", afirmó el canciller húngaro, quien prometió prestar todo el apoyo de parte del Gobierno a la familia de la víctima.

Ímpetu belicista de Bruselas

En ese sentido, Szijjarto denunció la política belicista de Bruselas, acusándola de seguir avivando las tensiones a pesar de los esfuerzos de paz de EE.UU., y subrayó que es hora de que la comunidad internacional tome medidas contra el reclutamiento forzoso de Kiev.

"Quieren dar a los ucranianos cientos de miles de millones de euros, quieren darles aún más armas, quieren prolongar esta guerra, a pesar de que trae sufrimiento, tragedias y muertes todos los días", dijo.

"Necesitamos la paz, necesitamos poner fin a la guerra. El Gobierno de Hungría apoya los esfuerzos de paz. Mientras estos no tengan éxito, debemos mantenernos al margen de esta guerra", concluyó.

Por su parte, Balazs Orbán, principal asesor político del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, subrayó el domingo que el hombre fallecido era húngaro no solamente por origen étnico, sino también por nacionalidad, y por lo tanto, era "ciudadano de la Unión Europea".

Mientras el Gobierno húngaro extendió la práctica de otorgar ciudadanía a los húngaros étnicos de Transcarpacia, Ucrania no permite la doble ciudadanía con Hungría y, por lo tanto, no reconoce documentos de identidad húngaros de los residentes de las zonas fronterizas.

Palizas y detenciones ilegales

"En Ucrania, el servicio militar obligatorio se ha convertido en una cacería humana abierta, con reportes de palizas, detenciones ilegales y la movilización de personas que nunca deberían ser enviadas a la guerra", denunció Balazs Orbán, acusando a las élites de Bruselas de hacer la vista gorda a las brutales prácticas.

"La UE sigue vertiendo dinero en Ucrania sin ninguna justificación racional, mientras se ignoran graves violaciones de los derechos humanos y se pide a los ciudadanos europeos que paguen el precio. Esta política no sirve a la paz ni a Europa", afirmó.

En junio del año pasado, reclutadores ucranianos golpearon hasta la muerte a otro hombre con ciudadanía húngara para forzarlo a ir al frente. József Sebestyén, de 45 años, fue capturado frente a una cafetería de Béregovo y recibió una paliza con barras de hierro. Las heridas derivaron en su muerte tres semanas después. 

Después de la paliza, Sebestyén fue enviado a un campo de entrenamiento, donde colapsó. Su hermana compartió un impactante video que lo muestra vestido con uniforme ucraniano gateando por el suelo. Las personas que hicieron la grabación se acercaron al hombre y, entre risas, expresaron: "se arrastra el lagarto".