Crujirse el cuello, un acto común para aliviar la tensión, provocó un accidente cerebrovascular (ACV) a KayLynne Felthager, una mujer estadounidense que relató su experiencia a la revista People.
El 4 de enero de 2023, tras regresar del supermercado, Felthager estiró y crujió el cuello "como siempre". Inmediatamente sintió un dolor agudo e inusual, que se extendió por esa zona del cuerpo. Aunque el malestar persistió los días siguientes, continuó con su rutina diaria.
Cinco días después, mientras se maquillaba, un destello "cegador" en su ojo derecho la dejó sin visión en ese lado durante varios minutos. Más tarde, ya en el coche con su marido, se le adormeció la parte derecha del cuerpo y, al intentar hablar, solo emitía "palabras sin sentido". Su esposo la llevó de urgencia al hospital.
Los médicos le diagnosticaron una disección arterial cervical, que generó un coágulo que se había desplazado hasta el cerebro, provocando un ictus. Fue estabilizada y trasladada en helicóptero a un hospital más grande para recibir atención especializada. Ella describe este episodio como "surrealista".
Los especialistas le indicaron que este tipo de lesión puede producirse al crujir el cuello o al realizar esfuerzos violentos, y le advirtieron: "Quizás deberías dejar de crujirte el cuello".
Tras un tratamiento con anticoagulantes y varios meses de controles, Felthager se recuperó físicamente, pero admite que ahora vive con más ansiedad respecto a su salud. Compartió su historia en redes sociales para explicar "simplemente lo que sucedió", logrando, sin pretenderlo, alertar a miles de personas sobre los posibles riesgos de una práctica que muchos consideran inofensiva.


