El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este martes que su Administración demanda 1.000 millones de dólares a la Universidad de Harvard y que ha decidido cortar toda relación con la institución educativa.
"¡Harvard lleva mucho tiempo comportándose muy mal! [...] Ahora estamos reclamando mil millones de dólares por daños y perjuicios, y no queremos tener nada más que ver con la Universidad de Harvard en el futuro", escribió el mandatario en Truth Social, donde calificó a la entidad de "fuertemente antisemita".
Este lunes, The New York Times informó que Trump había retirado una demanda anterior que exigía a Harvard pagar 200 millones de dólares al Gobierno por el "mal manejo del antisemitismo" en sus campus.
Disputa entre la universidad y Trump
Las acusaciones de la Administración Trump empezaron en el contexto de las protestas propalestinas que estallaron en 2024, durante el mandato del entonces presidente Joe Biden. La fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, calificó de "terroristas domésticos" a los manifestantes estudiantiles propalestinos.
Una investigación del Ejecutivo determinó que Harvard fue "en algunos casos deliberadamente indiferente, y en otros, un participante intencional en el acoso antisemita contra estudiantes, profesores y empleados judíos".
Este es un paso más de Trump en la disputa que mantiene con la universidad tras su rechazo a entregar datos personales de sus estudiantes a las autoridades. Harvard argumenta que la revocación del programa, que le permitía inscribir a estudiantes extranjeros, viola la Primera Enmienda de la Constitución y amenaza su modelo académico.
En junio del año pasado, la Administración Trump acusó formalmente a Harvard de violar la Ley de los Derechos Civiles al considerar que no hizo lo suficiente para combatir el antisemitismo en sus campus, amenazando con privar a la universidad de financiación. Por su parte, la institución educativa respondió que "por supuesto, puede seguir operando sin los privilegios federales".
Posteriormente, The New York Times informó que la universidad estaba dispuesta a satisfacer la demanda del presidente de pagar una multa de 500 millones de dólares para poner fin a la disputa.


