Revelan que bostezar produce algo sorprendente en tu cerebro

Investigadores australianos observaron mediante resonancias magnéticas que el bostezo provoca un movimiento inusual del líquido cefalorraquídeo, distinto al de una respiración profunda.

Un equipo de científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, analizó mediante resonancias magnéticas el cerebro y el cuello de 22 adultos sanos mientras bostezaban, respiraban profundo, reprimían el bostezo o respiraban con normalidad, con el objetivo de comprender cómo este reflejo afecta los fluidos cerebrales.

Según reportó la revista Science Alert, los investigadores esperaban que el bostezo tuviera efectos similares a una respiración profunda, pero descubrieron lo contrario: mientras una inhalación forzada empuja el líquido cefalorraquídeo hacia el cerebro, el bostezo lo desplaza en dirección opuesta, alejándolo del encéfalo, un resultado que calificaron de completamente inesperado.

"El bostezo estaba provocando un movimiento del líquido cefalorraquídeo en la dirección contraria a la respiración profunda, y nos quedamos sorprendidos", explicó el neurocientífico Adam Martinac, uno de los autores del trabajo, al describir el momento en que analizaron las imágenes.

Reflejo innato

El estudio también mostró que tanto el bostezo como la respiración profunda aumentan el flujo de sangre que sale del cerebro, lo que deja espacio para que ingrese sangre fresca, aunque solo durante el bostezo se observó esta reorganización coordinada de fluidos, con un aumento del flujo arterial cercano a un tercio.

Otro hallazgo llamativo fue que cada participante presentó un patrón de bostezo propio, casi como una "firma individual", lo que sugiere que este comportamiento no se aprende, sino que forma parte de la programación neurológica innata de cada persona.

Aunque el impacto exacto de este fenómeno aún no está claro, los científicos plantean que podría estar relacionado con la limpieza de desechos del cerebro o con mecanismos de regulación térmica, reforzando la idea de que bostezar cumple funciones fisiológicas más complejas que expresar cansancio o aburrimiento.

El estudio, que todavía no fue revisado por pares y se encuentra disponible en una plataforma científica preliminar, suma nuevas piezas a un rompecabezas evolutivo: por qué un comportamiento tan antiguo, presente en muchas especies, sigue siendo esencial para el funcionamiento del sistema nervioso.

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