Un niño de 9 años de la localidad de Plainfield, cerca de Chicago (EE.UU.), sufrió graves quemaduras en la mitad del rostro por la explosión de un juguete antiestrés de goma blanda que calentó en el microondas para hacerlo más flexible, en el regreso de un reto viral de TikTok. Es al menos la cuarta víctima de ese dispositivo en el distrito.
El chico es Caleb Chabolla, quien el 20 de enero pasado calentó el juguete llamado NeeDoh Nice Cube, que está relleno de alcohol polivinílico. Al sacarlo, se produjo la explosión que le afectó el rostro. "El lado derecho de su cara se estaba derritiendo, básicamente", comentó su mamá, Whitney Grubb, a medios locales. "Lo oí gritar y lo vi salir corriendo hacia uno de nuestros baños, esa cosa le había estallado en la cara", agregó.
Por su parte, el niño dijo que no recuerda mucho de lo que ocurrió después de la explosión y aseguró que una amiga lo había hecho antes y no había sufrido consecuencias. Sin embargo, señaló que no sabía que era un reto de TikTok. Según su madre, ambos niños hablaron del tema en el colegio, por lo que Chabolla "tuvo la idea de probarlo".
Grubb se mostró crítica con este tipo de desafíos virales. "Estas personas no saben las repercusiones de lo que estos desafíos y tendencias absurdas pueden hacer a los niños, especialmente a los más chicos", afirmó.
Un accidente repetido
Debido a las heridas, el niño pasó dos días internado en el Centro Médico de la Universidad de Loyola, en Illinois. Los médicos confirmaron que, pese a las quemaduras, la visión de su ojo derecho no tuvo daños.
También revelaron que el de Chabolla es el cuarto caso de heridas provocadas por el NeeDoh que tratan durante este año. "Un niño lo calentó en el microondas, luego puso el dedo encima y su dedo lo atravesó y se quemó", recordó Kelly McElligott, coordinadora del área de quemados del centro médico. "Vemos los efectos negativos de los desafíos de TikTok todo el tiempo", agregó.
Otro caso resonante de accidente provocado por este reto viral ocurrió en marzo del año pasado, cuando Scarlett Shelby, de 7 años, fue hospitalizada en San Luis, Misuri, por la explosión del juguete, que había dejado en un congelador y luego calentó en el microondas. La sustancia interior cubrió su cuerpo y su padre, Josh Shelby, comparó la situación con el napalm: "Cada vez que la tocaba, mi mano se pegaba a ella".
Al ser hospitalizada, los médicos le indujeron el coma durante tres días para poder tratar las quemaduras que tenía en la boca, ya que temían que le cerrara las vías respiratorias.