Una mujer embarazada de 31 años fue asesinada en su propia casa de la ciudad de Mito, en la prefectura japonesa de Ibaraki. Por el caso fue detenido su exnovio, quien la rastreó a través de un dispositivo de GPS instalado en un oso de peluche.
Según publicaron medios locales, Haruka Komatsumoto fue golpeada y apuñalada en el cuello el 31 de diciembre pasado. El cuerpo fue encontrado por su esposo cerca de la entrada de la vivienda.
Semanas después, el 21 de enero, la Policía detuvo al exnovio de la mujer, Takumi Ouchi, de 28 años. De acuerdo con las primeras averiguaciones, había estado acosando a la víctima por teléfono y en las redes sociales durante el año pasado, pese a que ella lo bloqueaba. Sin embargo, él negó las acusaciones: "Son completamente infundadas y no sé nada sobre el asunto".
Días antes del crimen, Komatsumoto se había comunicado de manera anónima con la Policía, aunque finalmente no visitó la oficina sobre acoso. Los registros telefónicos analizados tras el asesinato confirmaron que ella era quien había hecho la llamada.
Ouchi y Komatsumoto estuvieron en pareja por menos de un año y finalizaron su relación en 2024.
Rastreada por un GPS
La forma en la que el acusado logró localizar a su expareja fue a través de un GPS escondido en un oso de peluche que hizo llegar a la casa de los padres de la mujer y que luego ella llevó a su vivienda.
De acuerdo con South China Morning Post, este hecho disparó la discusión en redes sociales en Japón sobre el riesgo de los dispositivos de seguimiento. "Si yo fuera el objetivo de un acosador que usa un rastreador GPS, no habría manera de escapar. Es horrible. Pobre víctima", escribió una persona.
Otra afirmó: "Tendría miedo de los peluches que me dan personas que no conozco muy bien".