Una investigación del proyecto Organized Crime and Corruption Reporting (OCCRP) reveló que el nigeriano Nzube Henry Ikeji habría usurpado la identidad del príncipe heredero de Dubái para engañar a una empresaria rumana, identificada únicamente como 'Laura', y robarle más de 2 millones de dólares.
Ikeji contactó a Laura por LinkedIn con la promesa de invertir en un proyecto humanitario. Durante 2 años, la relación derivó en un romance en línea y en la apertura de una supuesta cuenta en Londres con más de 200.000 libras (más de 270.000 dólares).
Al intentar retirar fondos, a la víctima le exigieron comisiones y terminó transfiriendo más de 2,5 millones de dólares antes de sospechar del fraude. Debido a discusiones entre los socios estafadores, dos de sus cómplices revelaron la identidad de Ikeji.
Mientras esto sucedía, el hombre presumía ser un apasionado filántropo, ostentaba una vida de lujos en redes sociales, con coches, relojes y mansiones, y se rodeaba de algunas de las personalidades más conocidas de su país.
Investigaciones en el Reino Unido y Rumanía
Más adelante, una fotografía de su nueva residencia ayudó a los investigadores de OCCRP a dar con su paradero. Al ser confrontado, Ikeji negó conocer a la víctima y remitió al periodista a su abogado. Luego, dijo a OCCRP que el dinero recibido de Martins Abhulimhen, señalado como su supuesto "gerente financiero", era para sus obras de caridad en Nigeria.
El reportaje del proyecto también se relacionó con un caso en el Reino Unido contra Abhulimhen por fondos sospechosos vinculados al dinero de Laura. Con esto, un tribunal británico devolvió a la víctima más de 113.000 euros (más de 130.000 dólares) de sus cuentas congeladas, pero señaló que cualquier otra causa penal debe ser liderada por Rumanía. OCCRP supo que Bucarest inició recientemente una investigación, aunque ni Ikeji ni Abhulimhen han sido aún acusados formalmente.


