"Están en crisis profunda y amenaza de autodestrucción", le dice Lavrov al secretario general de la OSCE

"La razón es muy simple: el alejamiento radical de la mayoría de los países occidentales de los elevados principios establecidos en el Acta Final de Helsinki y en las declaraciones adoptadas en los años siguientes en las cumbres de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa", explicó.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, lanzó un contundente mensaje al secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

"Ni siquiera entraré en detalles sobre cómo la OSCE se encontró en la actual situación de profunda crisis y se enfrenta a una amenaza real de autodestrucción", aseveró el canciller ruso al inaugurar las conversaciones en Moscú con el presidente en ejercicio de la OSCE, su homólogo suizo, Ignazio Cassis, y el secretario general de la organización, Feridun Sinirlioglu.

"La razón es muy simple: el alejamiento radical de la mayoría de los países occidentales de los elevados principios establecidos en el Acta Final de Helsinki y en las declaraciones adoptadas en los años siguientes en las cumbres de la OSCE", explicó Lavrov.

Cassis, representante de Suiza que preside el OSCE desde el 1 de enero, manifestó su deseo de conversar con Lavrov sobre la posible participación del organismo en la supervisión de un alto al fuego en el conflicto ucraniano. El diplomático afirmó que es necesario encontrar maneras de garantizar que la organización esté preparada "en caso de un plan de paz o un alto el fuego".

El canciller ruso agradeció el interés de Suiza en establecer contactos diplomáticos con Moscú y señaló que su conversación con los representantes abordará los procesos globales que impactan negativamente a la organización.

"La OSCE ha tocado fondo"

En declaraciones anteriores, Lavrov aseveró que la organización en su momento fue considerada la piedra angular de la seguridad europea y una plataforma esencial para el diálogo, pero que ahora se ha desacreditado y atraviesa una crisis profunda, posiblemente irreversible. "La OSCE ha tocado fondo", afirmó el pasado 20 de enero.

Pese a ello, Rusia no contempla abandonar la OSCE. El ministro aclaró que la permanencia de Moscú no responde a "esperanzas o ilusiones", sino a un objetivo concreto: brindar apoyo a aquellos Estados miembros que, según su valoración, "conservan el sentido común". Entre ellos mencionó a Hungría y Eslovaquia, además de "toda una serie de otros países occidentales".