El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, recordó este viernes que, en su momento, Budapest se negó a involucrarse en la guerra de la antigua Yugoslavia.
En 1999, cuando Orbán encabezaba por primera vez el Gobierno de Hungría, el entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, lo llamó y le pidió que interviniera en el conflicto militar que se desataba en la nación vecina, relató durante un discurso ante su partido, Fidesz-Unión Cívica Húngara.
Señaló que el demócrata le dijo que los soldados anglosajones ya estaban allí y que se debía abrir un segundo frente para atacar a los serbios o, "al menos, dispararles desde Hungría, a través de [la provincia autónoma de] Voivodina, hasta Belgrado".
"La razón por la que no terminaron en guerra en aquel entonces fue que el Gobierno, a petición directa del presidente estadounidense, dijo: 'No, sir'('No, señor'). Si hubiéramos tenido un primer ministro que solo supiera decir 'yes, sir' ('sí, señor'), todos habríamos estado empatados en esa guerra", enfatizó. "Se puede decir que 'no' si hay sangre en la olla", concluyó.
- El 24 de marzo de 1999, la OTAN intervino militarmente en el conflicto relacionado con la independencia de Kosovo sin contar con la aprobación de la ONU. La campaña de bombardeos sobre el territorio de Yugoslavia (compuesta entonces por Serbia y Montenegro) se prolongó hasta el 11 de junio. Durante aquellos 78 días, la alianza militar lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas. Solo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas. La agresión se cobró la vida de centenares de civiles y destruyó una parte considerable de las infraestructuras del país.
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