Los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE) han vuelto a generar controversia en el estado de Minesota. Esta vez, AP ha hecho público el relato de Alberto Castañeda Mondragón, un inmigrante mexicano que sufrió ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales durante una brutal paliza propiciada por los oficiales en un arresto, que más tarde fue determinado ilegal.
Las fuertes lesiones le han provocado pérdidas de memoria. Según relató, al principio no podía ni siquiera recordar que tenía una hija y aún lucha por recuperar valiosos momentos de su vida. Lo que sí guarda en su memoria es el arresto. Dijo que los agentes lo sacaron del coche de un amigo a principios de enero, lo tiraron al suelo, esposaron y comenzaron a golpear fuertemente, incluso en la cabeza con una porra de acero. Luego, lo llevaron a un centro de detención y allí lo agredieron de nuevo. Unas 4 horas después, fue trasladado a un centro de salud.
El caso se ha sumado a la creciente tensión entre la agencia y un hospital de Mineápolis. Al ser ingresado, los oficiales afirmaron que Castañeda Mondragón "se lanzó intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos", algo que fue desmentido tras la revisión médica. Una tomografía reveló fracturas en la parte delantera, trasera y en ambos lados del cráneo, lo que no es compatible con una caída.
"Nunca hubo una pared", comentó el afectado, asegurando que lo habían golpeado con la misma barra de metal con la que habían roto las ventanas del vehículo en el que estaba y acusando a los oficiales de haber sido "muy racistas". Además de las pérdidas de memoria, el hombre tiene problemas de equilibrio y coordinación, por lo que, por ahora, no puede trabajar y depende de la ayuda de sus amigos y la comunidad.


