Municiones fabricadas para las Fuerzas Armadas de EE.UU. han acabado en manos de cárteles mexicanos, permitiéndoles enfrentarse a la Policía en tiroteos, derribar helicópteros, asesinar a funcionarios y masacrar a civiles, según informaron este sábado The New York Times y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, citando documentos judiciales y datos gubernamentales.
Se indica que una de las principales fuentes del poderío armamentístico de las organizaciones ilícitas de México es Lake City, una extensa instalación en el estado de Misuri, que es propiedad del Gobierno estadounidense y el mayor fabricante de municiones para rifles utilizados por su Ejército.
Los materiales, analizados por los periodistas, muestran cómo los acuerdos entre el Ejército de EE.UU. y los contratistas privados que dirigen Lake City han permitido que municiones con un calibre de 50 milímetros —diseñados para destruir vehículos y aviones ligeros— y componentes fabricados en la planta ingresen a los mercados minoristas y, desde allí, crucen la frontera para caer en manos de los narcotraficantes.
Así, desde 2012, el Gobierno estadounidense ha incautado al menos 40.370 cartuchos de munición calibre 50 mm en estados fronterizos con México. Según informes, las municiones producidas en Lake City representan un tercio de esta cantidad, más que cualquier otro fabricante. Los cárteles también han adquirido municiones de este tipo de empresas ubicadas en Brasil y Corea del Sur.
Casos en los que cárteles usaron municiones de EE.UU.
En 2024, hombres armados utilizaron munición de Lake City para atacar un convoy policial y perforar un vehículo blindado, matando a uno de sus ocupantes e hiriendo a otros tres. Luis Cresencio Sandoval, entonces secretario de Defensa de México, declaró: "El blindaje que tenemos no puede proteger a nuestro personal de este tipo de penetración".
Mientras, Chris Demlein, exagente estadounidense que dedicó años a investigar el contrabando de armas al país latinoamericano, afirmó que las balas "realmente inclinan la balanza" a favor de los cárteles.
En noviembre de 2019, más de 100 hombres armados del Cártel del Noreste abrieron fuego en la localidad de Villa Unión, Coahuila, con una ametralladora pesada y rifles calibre 50 mm, inmovilizando a los agentes de Policía hasta que llegaron refuerzos militares. Cuatro policías, dos civiles y 19 miembros del cártel murieron en el enfrentamiento.
Luis Manzano, periodista mexicano que presenció el tiroteo, dijo que "el suelo tembló" mientras disparaban. "Nunca había experimentado algo así", añadió. Según se informa, los investigadores recuperaron 45 casquillos de calibre 50 mm en la escena del crimen, con las iniciales 'L.C.', de Lake City.
¿Quién vende municiones a cárteles?
Se descubrió que el dueño de una armería en Texas había vendido casi 500 armas de fuego que terminaron en manos del cártel, incluyendo una ametralladora calibre 50 mm y al menos seis rifles del mismo calibre. Además, al menos 16 minoristas en línea han vendido munición perforante fabricada en Lake City o con componentes de la planta.
Vasily Campbell, propietario de uno de esos negocios, apuntó que dejó de vender la munición "hace unos dos años, una vez que se descubrió adónde iba y cómo llegaba". Empezó a sospechar cuando los compradores pidieron que les entregaran cajas de munición de 100 cartuchos en domicilios particulares.
Por su parte, un portavoz del Ejército estadounidense señaló que las ventas comerciales de Lake City habían ahorrado a los contribuyentes alrededor de 50 millones de dólares al año al reducir el costo de la munición para el Gobierno.




