En medio del estupor internacional que han provocado las violentas redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de EE.UU., una detención en particular ha reabierto las heridas de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile.
A finales del mes pasado, el ICE informó de que había detenido a Armando Fernández Larios, un conocido exagente de la policía secreta de la dictadura pinochetista, que tiene pendientes cinco peticiones de extradición en su contra por violaciones a los derechos humanos en Chile.
La detención, que ocurrió junto a otros 41 ciudadanos chilenos, se produjo en octubre en el estado de Florida. Sin embargo, no fue hasta tres meses más tarde cuando se hizo pública.
Fernández, exmayor del Ejército, tiene actualmente 76 años y lleva más de tres décadas viviendo en libertad en EE.UU. Se le atribuyen múltiples crímenes, algunos de ellos a la espera de poder ser juzgados en Chile.
Asesinato de un excanciller
El exministro de Relaciones Exteriores del Gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973), Orlando Letelier, fue asesinado en Washington junto a su asistente, la estadounidense Ronnie Moffitt. El ataque fue perpetrado con explosivos en 1976.
En 1986, Fernández se declaró culpable de encubrimiento en ese caso en EE.UU. y solo cumplió cinco años de detención.
El crimen de Letelier fue juzgado después en Chile, durante los primeros años de la transición a la democracia, pero Fernández no pudo ser procesado por encontrarse en paradero desconocido. Entonces, ya hacía años que vivía en territorio estadounidense.
Sin embargo, ese fue solo uno de los operativos en los que Fernández estuvo involucrado fuera de Chile, tras la llegada de la dictadura. En 1975, sus agentes intentaron asesinar en Roma al exministro del Interior Bernardo Leighton y a su esposa; mientras que en 1974 asesinaron en Buenos aires al excomandante del Ejército Carlos Prats junto a su mujer.
Casos vigentes
En la actualidad, el exagente es requerido judicialmente por el asesinato de Moffitt; el homicidio del ciudadano español Carmelo Soria, en 1976; y su presunta participación en la 'Caravana de la Muerte', como se llamó a una comitiva militar que poco después del golpe de Estado de Pinochet recorrió distintas ciudades chilenas para matar sin juicio a 73 prisioneros políticos.
En 2003, la Corte Federal de Miami lo había declarado responsable del asesinato de Winston Cabello, ocurrido en 1973 en el norte de Chile. Esa fue la última vez que se escucharon noticias suyas hasta la notificación del ICE.
Se cree que Fernández está en posesión de gran cantidad de información debido a su cercanía a la cúpula de la policía política durante la dictadura, siendo hombre de confianza del general Manuel Contreras, director del organismo represor.
Comenzó a colaborar con la dictadura desde el mismo 11 de septiembre de 1973, cuando se produjo el Golpe de Estado que culminó con la muerte de Allende. En ese entonces, Fernandez solo tenía 23 años. Cuando llegó a EE.UU. quedó bajo el programa de protección de testigos, debido a la ingente cantidad de datos que manejaba del régimen chileno.