China se convirtió en enero en el mayor exportador de vehículos a Brasil, al enviar 16.800 unidades y superar a Argentina, que colocó 13.400, según datos de la industria citados por Autoweb y difundidos por South China Morning Post. El cambio marca el fin de un dominio argentino sostenido por la cercanía geográfica y los acuerdos del Mercosur.
El avance chino profundiza una tendencia iniciada en 2024, cuando, por primera vez, lideró las exportaciones a Brasil en un trimestre. A diferencia de los autos argentinos —que suelen incorporar una alta proporción de autopartes brasileñas—, los vehículos chinos llegan completamente ensamblados, lo que reduce la integración con la cadena automotriz local.
Crecimiento exponencial
En términos de valor, las importaciones de autos chinos alcanzaron 375 millones de dólares en enero, más de diez veces el monto registrado un año antes, y representaron cerca del 65 % del total de las compras externas de vehículos de Brasil en ese mes. El salto refleja una estrategia ya aplicada por los fabricantes chinos en otros mercados: primero inundar con importaciones y luego avanzar hacia el ensamblaje y la producción local.
En Brasil, esa expansión está liderada por BYD y Great Wall Motors, que crecieron rápidamente vía importaciones mientras desarrollan fábricas y redes de proveedores. BYD, por ejemplo, invierte 5.500 millones de reales (unos 1.060 millones de dólares) para reconvertir la explanta de Ford en Camaçari, Bahía, con un esquema inicial de ensamblaje semidesarmado.
Aunque el peso de las marcas chinas crece con rapidez, Brasil aún no es el principal destino global de los autos del gigante asiático: ocupa el quinto lugar, detrás de México, Rusia, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos. Según la Asociación China de Automóviles de Pasajeros, la nación exportó 8,32 millones de vehículos en 2025, un 30 % más que el año anterior, lo que sitúa el caso brasileño dentro de una expansión global más amplia.


