La revista Archaeometry, que en verano del año pasado publicó una hipótesis del investigador brasileño Cícero Moraes sobre el origen del Santo Sudario de Turín, publicó este 8 de febrero un artículo que refuta esas conclusiones, redactado por tres expertos en el Sudario: Tristan Casabianca, Emanuela Marinelli y Alessandro Piana, informa Vatican News.
En su estudio, Moraes, experto en reconstrucción digital 3D, sostenía que la impresión de la legendaria tela no podía haber sido hecha por un cuerpo humano tridimensional.
Ahora, el artículo de los tres especialistas pone en tela de juicio, punto por punto, la validez de las afirmaciones del investigador brasileño.
Según estos expertos, la reconstrucción parcial del Santo Sudario realizada por Moraes no corrobora la hipótesis del bajorrelieve, ni medieval ni de otro tipo, y se basa en "objetivos ambiguos, fallos metodológicos y razonamientos erróneos".
Los autores del artículo destacan numerosas deficiencias en el análisis de Moraes, con un modelado anatómicamente deficiente, ya que reproduce únicamente la imagen frontal, invierte la derecha y la izquierda tanto en los pies como en las manos y elige arbitrariamente una altura (180 cm) fuera del consenso aceptado (173-177 cm).
Además, el investigador brasileño basó sus conclusiones en una sola imagen, una fotografía de 1931, a pesar de la existencia de otras mucho más recientes. Además, su modelado no se simuló sobre lino, sino sobre algodón.
El trío de expertos culpó asimismo a Moraes de haber descuidado las principales especificidades de la Sábana Santa: la extrema superficialidad de la imagen (profundidad de una quinta parte de milésima de milímetro) y las múltiples confirmaciones independientes de la presencia de sangre, que no concuerdan con ninguna práctica artística medieval.
El Santo Sudario es una tela de lino que se encuentra en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista de la ciudad italiana de Turín. El lienzo contiene sangre humana y lleva estampada la imagen de un hombre que presenta marcas y heridas similares a las causadas por una crucifixión, lo que hace creer a muchos que perteneció a Jesús.



