Mientras millones de estadounidenses se preparan regalar flores el próximo 14 de febrero, en Colombia —donde se plantan 80 % de los brotes que visten de gala el San Valentín en EE.UU.— el ambiente es de preocupación e incertidumbre.
El año pasado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió imponer un arancel de 10 % a la industria floral, lo que ha encarecido las tarifas para exportar el producto desde Colombia. "Estamos en situaciones muy adversas, muy complicadas", dijo José Antonio Restrepo, gerente de la empresa Ayure SAS Eclipse Flowers, ubicada cerca de Bogotá, cita el medio estadounidense New York Post.
La cuestión para los jardineros colombianos va incluso más allá. La imposición arancelaria de Trump se ha combinado con serios recortes a las ganancias de la industria, que decidió asumir el pago del 10 % del impuesto para no cargarlo en el costo final de los compradores estadounidenses.
Esta situación, que amenaza la rentabilidad del segundo mayor exportador de flores del mundo, se junta con otros dos factores que preocupan a los empresarios colombianos: uno, rediseñar su estructura de precios y ganancias netas frente a un escenario en el que el peso, la moneda local, se ha fortalecido en casi 12 % frente al dólar durante el último año; y dos, el pago del aumento de 23 % al salario mínimo para los trabajadores que, según los floricultores, erosiona la competitividad y reduce los márgenes de ganancia.
Aunque millones de rosas colombianas llegaron a los EE.UU. justo a tiempo para el Día de San Valentín, los crecientes desafíos económicos ya amenazan con marchitar el romance exportador hacia Norteamérica. Colombia, que solo sigue a los Países Bajos en exportaciones globales, envió aproximadamente 65.000 toneladas de flores frescas, cortadas entre el 15 de enero y el 9 de febrero.
Despidos masivos y cierres de granjas
La cuestión prende las alarmas y los empresarios advierten que, si no se concreta un cambio pronto sobre las actuales condiciones económicas para la exportación de flores hacia EE.UU., el sector podría enfrentar despidos masivos y cierres de granjas para julio próximo.
Los empresarios resaltan que dentro del sector agrícola colombiano, el cultivo de flores es el que más empleados o mano de obra requiere. En trabajo formal, la industria genera aproximadamente unos 240.000 puestos para atender 10.500 hectáreas de cultivos florales.
El presidente de Asocolflores, Augusto Solano, alertó en abril del año pasado, en una entrevista con el medio colombiano La FM, que la sorpresiva imposición del arancel de 10 % por Trump rompió con más de 35 años de estabilidad en el sector, que operaba libre de gravámenes hacia EE.UU.
En esa oportunidad, Solano advirtió que el impuesto a las flores implicaría un costo directo de 190 millones de dólares en pagos arancelarios, lo que golpea severamente la rentabilidad de la industria. Asimismo, destacó que, después del petróleo, las flores son el principal motor de exportación del país.