"Intento de violar la iniciativa de EE.UU.": Lavrov evalúa los 'esfuerzos paz' de Zelenski y Europa

En la cumbre de Alaska se encontraron enfoques "que abrían el camino hacia la paz", manifestó el canciller ruso.

La protección de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania no es objeto de regateo para Rusia en las conversaciones sobre la paz entre Moscú y Kiev, ha afirmado el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

En declaraciones en el programa 'Empatia Manuchi', el canciller se refirió a la "prohibición total del idioma ruso en todos los ámbitos de la vida, y la prohibición de la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica", asuntos que, dijo, "permanecen fuera del alcance de las reflexiones" de Europa "sobre cómo avanzar hacia la paz".

Lavrov indicó que ese asunto recibió la atención de la Administración estadounidense tras la reunión entre los presidentes de EE.UU. y Rusia, Donald Trump y Vladímir Putin, respectivamente, en Alaska en agosto pasado.

"Solo hemos visto uno [un documento al respecto]. O, mejor dicho, los estadounidenses nos pasaron oficialmente su documento. Todas las versiones posteriores son el resultado del intento de 'violar' la iniciativa estadounidense por parte de [el líder del régimen ucraniano Vladímir] Zelenski y, sobre todo, de sus patrones del Reino Unido, Alemania, Francia y los países bálticos", recordó.

Precisó que las propuestas estadounidenses "establecían que era necesario restablecer los derechos de los rusoparlantes y los rusos como minoría nacional", mientras que en las versiones posteriores, que se filtraron a la prensa tras las intensas negociaciones entre estadounidenses, europeos y ucranianos celebradas después de la cumbre de Alaska, "no se menciona nada al respecto".

Lavrov afirmó recordar constantemente que en Alaska se encontró un equilibrio entre los intereses vitales de Rusia y los rusos que viven en los territorios liberados del control ucraniano, y de Estados Unidos.

Acentuó que en aquel momento Washington "deseó sinceramente ayudar a resolver esta crisis, mostrando, a diferencia de todos los demás países occidentales, comprensión de sus causas fundamentales en lo que respecta a los derechos humanos, reconociendo la inadmisibilidad de tal trato hacia las personas que se negaron a aceptar los resultados del golpe de Estado" en 2014, que fue el punto de partida para el conflicto, y "reconociendo que Ucrania nunca debería formar parte de la OTAN".

"Era perfectamente posible llegar rápidamente a un acuerdo"

El ministro detalló que, antes de la cumbre en Anchorage, el enviado especial de la Casa Blanca, Steven Witkoff, visitó Rusia para preparar la reunión y entregar el borrador que contenía "los temas fundamentales", incluidas las iniciativas de Moscú "para proteger a los rusos del régimen nazi, de su política de exterminio de todo lo relacionado con la lengua, la cultura, la historia y la ortodoxia rusas".

"El régimen de Kiev dice que, mientras se detengan, que los europeos 'traigan' sus contingentes a su territorio y coloquen misiles de largo alcance para que puedan alcanzar las ciudades rusas. Y entonces, según dicen, se declarará un alto el fuego". 

En Anchorage, sostuvo, se encontraron enfoques basados en la iniciativa estadounidense "que abrían el camino hacia la paz". "Sobre esa base, era perfectamente posible llegar rápidamente a un acuerdo sobre el tratado definitivo de paz", remarcó Lavrov.

Desde entonces, indicó, el documento fue revisado varias veces hasta salir a la luz una versión de 20 puntos, que fue filtrada a la prensa y que nadie pasó a Moscú.

Piedra de tropiezo territorial

Hablando de las cuestiones territoriales, Lavrov señaló la postura cambiante del régimen ucraniano en este respecto.

"Anteriormente, Zelenski había declarado que no cedería ni un centímetro de territorio, ya que la Constitución no lo permite. Ayer declaró que solo se puede hablar de una línea de contacto, dando a entender que no quiere sacar a sus terroristas de las Fuerzas Armadas de esa parte del Donbass en la que aún permanecen y de donde, en última instancia, serán expulsados. Antes había dicho que reconocerían la 'solución' territorial que permitiera poner fin al conflicto, pero no jurídicamente, sino solo de facto. Es decir, que seguiría siendo su tierra, por la que seguirían luchando y peleando", precisó.

Aseguró que justo para este fin Kiev necesita garantías de seguridad, lo que implicaría el despliegue de tropas británicas y francesas en su territorio y apoyo estadounidense con información de inteligencia, armamento y suministro de municiones.

"Es decir, Zelenski afirma que se detendrán, pero no lo reconocerán como nuestro territorio. Aunque la gente declaró por referéndum que no quiere vivir con un gobierno que llegó al poder como resultado de un golpe de Estado y que los llama a ellos, a los rusos, 'criaturas' y terroristas. El régimen de Kiev dice que, mientras se detengan, que los europeos 'traigan' sus contingentes a su territorio y coloquen misiles de largo alcance para que puedan alcanzar las ciudades rusas. Y entonces, según dicen, se declarará un alto el fuego. Los finlandeses, los británicos y los alemanes le hacen coro", dijo Lavrov.