El embajador ruso en Cuba, Víktor Koronelli, concedió una entrevista exclusiva a RT, en la que abordó una amplia gama de temas relacionados con los lazos que mantiene su país con la nación caribeña.
"Bueno, el apoyo político, el apoyo de otros Estados, de otros países, siempre es importante. Y, de verdad, la comunidad internacional en esta situación tan complicada demostró que, bueno, la inmensa mayoría de los países están del lado cubano", manifestó. En este sentido, Koronelli destacó que "obviamente, además de apoyo político, Cuba necesita apoyo material".
"Nosotros, como dije, estamos analizando posibilidades de prestar este apoyo en el plano bilateral, pero, además, lo estamos haciendo a través de los organismos internacionales", agregó.
El embajador recordó que cada año, mediante su aporte al programa mundial de alimentos, Rusia suministra a Cuba varios productos alimenticios "y va a seguir haciéndolo".
Koronelli indicó que los proyectos conjuntos con Cuba se mantienen, pese a las afectaciones por combustible. "Está claro que esa situación tan complicada con el combustible, etc., afecta a algunos de ellos [proyectos conjuntos], pero sí los mantenemos en nuestra agenda", dijo.
El diplomático añadió que para abril está prevista una reunión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Cubana de Cooperación Comercial, Económica, Científica y Técnica. "Esta reunión debe celebrarse en Moscú. Esperamos que la falta de combustible no afecte a esta reunión tan importante donde vamos a estudiar la situación con los proyectos ya acordados y vamos a seguir buscando nuevos", señaló.
"Hoy día, no solo hoy día, sino durante varias decenas de años, Cuba era, es y sigue siendo nuestro socio más importante en América Latina", enfatizó Koronelli. El embajador precisó que las relaciones entre Moscú y La Habana "están a la altura de la cooperación estratégica". "Vamos a seguir juntos por este camino, superando las dificultades", concluyó.
Amenazas de Trump a Cuba
El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declaraba la "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales", como Hamás y Hezbolá, y de permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y China.
Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca reconoció que su Administración mantiene contactos con La Habana e indicó que van a llegar a un acuerdo, aunque calificó al país caribeño de "una nación en decadencia" que "ya no cuenta con Venezuela" para sostenerse.
Estas palabras tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. sobre Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue además reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca. "Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre", manifestó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
El mandatario afirmó también: "Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales". Además, todas las acusaciones infundadas de Washington han sido rechazadas sistemáticamente por La Habana que ha advertido que defenderá su integridad territorial.
Mientras, Moscú expresó su "firme disposición a seguir prestando a Cuba el apoyo político y material necesario".