El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha invitado a varios líderes latinoamericanos a participar el 7 de marzo en una cumbre en Florida, en un momento en que su Administración pone el foco en lo que considera una preocupante expansión de la influencia china en el hemisferio occidental, si bien desde Pekín siempre han apuntado al carácter igualitario de sus relaciones con los países de la región.
Los planes para el encuentro, que aún no ha sido anunciado de manera formal, fueron confirmados por un funcionario de la Casa Blanca, informa Associated Press. La cita tendrá lugar unas semanas antes de que Trump viaje a Pekín para mantener conversaciones con el presidente chino, Xi Jinping.
La Administración Trump ha hecho de la afirmación de la primacía estadounidense en el hemisferio occidental una prioridad, frente a la influencia de China. Esta semana, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, reunió en Washington a jefes de Defensa y altos mandos militares de 34 países del hemisferio occidental. En un discurso ante ellos, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el objetivo del Gobierno de Trump es "lograr una paz permanente en este hemisferio".
El giro estratégico de Washington se reflejó también en Venezuela, cuando, al lanzar su agresión contra el país bolivariano y secuestrar al presidente Nicolás Maduro, junto con su esposa Cilia Flores, Trump la justificó —al igual que el posterior impulso para que Estados Unidos mantenga supervisión sobre la industria petrolera venezolana— con la necesidad de contener las influencias china y rusa en el país sudamericano.
"Advertencia para la región"
El mandatario también ha amenazado con tomar el control del canal de Panamá, calificando esta vía interoceánica de "vital" para el país y afirmando falsamente que "lo está operando China", ya que el control del canal —construido por Estados Unidos a comienzos del siglo XX y administrado por Washington durante décadas— lo ostenta Panamá desde 1999.
Las advertencias de Washington se han extendido también al Perú. Esta semana, la Administración expresó su preocupación por el control chino de infraestructuras críticas en ese país, tras un fallo judicial peruano que limitó las facultades de un regulador local sobre el puerto de aguas profundas de Chancay, construido por Pekín.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado señaló que le preocupa que "Perú pueda quedar sin poder para supervisar Chancay, uno de sus mayores puertos, que está bajo la jurisdicción de propietarios depredadores chinos". Añadió que Estados Unidos apoya "el derecho soberano del Perú a supervisar infraestructuras críticas en su propio territorio" y advirtió: "Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero chino barato cuesta soberanía".
- Previamente, Trump informó que realizará su visita al gigante asiático en abril para reunirse con su homólogo Xi Jinping. "Lo espero con ansias. [El líder chino] vendrá más adelante este año [a EE.UU.]", dijo. "Nuestra relación con China es muy buena en este momento", manifestó.