Macron y sus contradicciones sobre cómo tratar con Rusia: ¿dialogar o aumentar la presión?

El presidente francés esgrimió en la Conferencia de Seguridad de Múnich dos posturas contradictorias, con llamados simultáneos al diálogo y a no ceder ante Moscú.

Al intervenir este viernes en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente francés, Emmanuel Macron, combinó mensajes aparentemente contradictorios: por un lado defendió la apertura de un canal directo de diálogo con Rusia, y por otro pidió aumentar la presión sobre Moscú.

"Un canal directo de comunicación" 

El mandatario francés explicó que ha "decidido establecer un canal directo de comunicación con Rusia, con total transparencia ante Ucrania y con sus socios europeos y aliados estadounidenses". "Seremos parte de la solución y debemos ser parte de la discusión. Y tenemos nuestros propios intereses europeos que defender en todo esto, especialmente en lo relativo al futuro de la estabilidad estratégica en nuestro continente", afirmó.

Las críticas y la realidad

Pese a ese llamado al diálogo, Macron mantuvo un tono muy crítico hacia Moscú. "La respuesta no puede ser ceder a las exigencias de Rusia, sino aumentar la presión sobre Rusia", declaró. "Rusia [...] es un país debilitado. [...] Está aislado económicamente", añadió, subrayando que no ve motivos para flexibilizar la postura occidental.

Mientras, desde Moscú han señalado en repetidas ocasiones que las sanciones antirrusas de la UE "no funcionan" y no hacen más que "destruir la economía" del propio bloque comunitario.

El presidente francés arremetió también contra quienes, según afirmó, están transmitiendo un mensaje derrotista sobre Ucrania. "Cuando oigo discursos derrotistas sobre Ucrania, cuando oigo a algunos líderes instar a Ucrania a aceptar que está derrotada, sobrevalorando a Rusia en esta guerra, esto es un enorme error estratégico, porque no es la realidad", sostuvo.

Kiev y sus socios europeos siguen insistiendo en la continuación del conflicto, a pesar de los fracasos del Ejército ucraniano en el frente por numerosos problemas sistemáticos como la deserción, la falta de tropas y armas y el agotamiento general. Las tropas rusas están avanzando en todas las direcciones, movieron recientemente en varios kilómetros la línea del frente y amplían su cabeza de puente para una futura ofensiva. Ante estos éxitos, Rusia ha aconsejado al régimen de Kiev que tome decisiones basándose no en "caprichos", sino en la realidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también reconoció que Ucrania ya ha perdido territorio y tiene que aceptarlo.

Macron planteó además la cuestión de la futura convivencia con Moscú. "¿Cómo vamos a coexistir en el futuro en Europa con una Rusia no reconstruida y agresiva en nuestras fronteras? Tenemos que debatir este asunto ahora. Si alcanzamos un acuerdo en Ucrania, aún tendremos que lidiar con una Rusia agresiva", recalcó. "Tenemos que ser nosotros quienes negociemos esta nueva arquitectura de seguridad para Europa en el día después, porque nuestra geografía no cambiará. Viviremos con Rusia en el mismo sitio y los europeos en el mismo sitio. No quiero que esta negociación la organice otra gente, en lugar de los europeos", reiteró.

El mandatario ruso, Vladímir Putin, ha subrayado en repetidas ocasiones que su país está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. Pero para eso, en primer lugar, hay que garantizar la seguridad de Rusia a largo plazo, por lo que es importante eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN, que Moscú percibe como una amenaza.

De otra parte, el líder ruso ha dicho en repetidas ocasiones que no tiene intenciones de atacar a Europa. En ese orden, ha sostenido que las élites gobernantes del Viejo Continente están sumidas en la histeria, haciendo ver que "la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina". "Es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente", ha dicho.

Para finalizar su discurso, Macron propuso "lanzar una serie de consultas" entre los socios para abordar la reanudación del diálogo con Rusia, pero insistió en que Europa debería entrar a esas discusiones "en una posición de fuerza". "Europa se está rearmando, pero ahora debemos ir más lejos. Europa tiene que aprender a convertirse en una potencia geopolítica", concluyó.