La carga económica de los aranceles estadounidenses introducidos en 2025 se trasladó en gran medida a los precios que pagan los importadores y consumidores internos, y no a los márgenes de beneficio de los exportadores extranjeros, según un nuevo análisis de economistas del Banco de la Reserva Federal (Fed) de Nueva York publicado este jueves.
El estudio examina datos de comercio y precios a nivel de producto para determinar cómo se distribuye el impacto de los nuevos gravámenes. Así, se calculó que casi el 90 % de los aranceles impuestos por la Administración del presidente Donald Trump a las importaciones recaen en los consumidores y las empresas estadounidenses.
Según los autores, tras la entrada en vigor de los aranceles se observó un aumento casi proporcional de los precios de importación antes de arancel, lo que indica que los proveedores extranjeros no redujeron de forma significativa sus precios para compensar las nuevas tasas. El resultado es que los importadores estadounidenses terminaron pagando prácticamente la totalidad del incremento tarifario y, en muchos casos, lo trasladaron a los consumidores finales.
Asimismo, el estudio evalúa el impacto de los aranceles en la economía el año pasado, cuando el promedio de los impuestos pasó del 2,6 % al 13 %: el nivel promedio varió a lo largo del año y alcanzó su nivel más alto en abril y en mayo, cuando Trump incrementó los aranceles sobre los productos chinos al 125 % antes de reducirlos a un ya de por si elevado 115 %.
Se indica que, entre enero y agosto del año pasado, los importadores estadounidenses encajaron el 94 % del impacto de los aranceles de Trump. Durante septiembre y octubre, este porcentaje disminuyó al 92 %, quedando en el 86 % en noviembre.
El análisis también muestra que, si bien en algunos sectores se produjo cierta sustitución hacia proveedores de terceros países no afectados por los aranceles, este ajuste fue parcial y no bastó para neutralizar el impacto sobre los precios. Los resultados indican que la mayor parte de la incidencia de los aranceles sigue recayendo en empresas y consumidores estadounidenses, y señalan que estos hallazgos son coherentes con otros dos estudios que también encuentran un alto grado de traslado a los precios de importación de EE.UU.