Rubio vs. Vance: ¿qué diferencia hay entre sus discursos en Múnich?

En línea con algunas de las advertencias formuladas por el vicepresidente de EE.UU. hace un año, Rubio criticó la migración masiva, aunque con un tono más conciliador.

El discurso de este sábado del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich contrastó con el pronunciado un año atrás por el vicepresidente J.D. Vance, quien criticó duramente la desindustrialización, las políticas ecológicas y la inmigración masiva.

Vance acusó entonces a Europa de haber abandonado su compromiso con la libertad de expresión y la democracia, y sostuvo que la principal amenaza para la UE se encuentra "dentro" del propio bloque.

Rubio, por su parte, también lanzó críticas a sus aliados europeos, pero en un tono más matizado, combinándolas con llamamientos a reforzar la alianza transatlántica.

En este sentido, recordó que la cooperación entre Washington y las naciones europeas "salvó al mundo de amenazas pasadas" y que "ayudará a restablecer una política exterior sensata". "Formamos parte de una misma civilización, la civilización occidental, y estamos unidos por los lazos más profundos que pueden compartir las naciones, forjados por siglos de historia compartida, fe cristiana, cultura, patrimonio, lengua, ascendencia y los sacrificios que nuestros antepasados hicieron juntos por la civilización común", declaró.

En esta línea, afirmó que los estadounidenses siempre serán "hijos de Europa", destacando que Estados Unidos quiere "trabajar y cooperar" con el Viejo Continente.

Rubio explicó que cuando Washington critica a sus socios europeos no busca debilitarlos, sino que pretende contar con aliados capaces de defenderse para disuadir a cualquier adversario. "Queremos que Europa sea fuerte, creemos que Europa debe sobrevivir", afirmó.

Sin embargo, dejó claro que la Administración de Donald Trump considera necesario cambiar la forma en que los países occidentales cooperan. "En Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad", insistió.

En el plano económico, acusó a algunos países occidentales de haber privilegiado el bienestar y el libre comercio por encima de la seguridad nacional, adoptando "una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones" que —asegura— "provocó la desindustrialización de gran parte de nuestras sociedades, la deslocalización de millones de puestos de trabajo de la clase trabajadora y media al extranjero, y la entrega del control de cadenas de suministro críticas" a adversarios.

En línea con algunas de las advertencias formuladas por Vance hace un año, Rubio criticó la migración masiva, aunque con un tono más conciliador, e instó a los Gobiernos europeos a coordinar con Washington la adopción de medidas enérgicas. "En la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos", afirmó, reconociendo "errores" compartidos que —dijo— ahora deben afrontarse conjuntamente.

También hizo un llamamiento a los líderes europeos para que dejen de "apaciguar un culto climático" que, a su juicio, "empobrece" a la población, "incluso mientras los competidores explotan el petróleo, el carbón y el gas natural".