La Unión Europea aprende a "mantenerse en pie" tras décadas de dependencia de Estados Unidos, según un artículo publicado el viernes por The New York Times.
El diario señala que el duro discurso del vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, en la Conferencia de Seguridad de Múnich hace un año abrió una etapa de deterioro en la relación transatlántica. En el actual foro que comenzó el viernes, en cambio, el tono ha sido de desescalada, sobre todo por parte de Estados Unidos, sin insultos y con lo que funcionarios estadounidenses describen como "realismo pragmático".
No obstante, NYT sostiene que hay pocas señales de un cambio de fondo en la política de Washington. De acuerdo al artículo, dirigentes de ambos lados del Atlántico coincidieron en que el orden internacional quedó "alterado de forma irreversible" desde el regreso de Donald Trump al poder y en que Europa, tras ocho décadas de dependencia militar de Washington, debe "valerse por sí misma".
Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró que el orden internacional basado en reglas "ya no existe" y dijo que el liderazgo global de Estados Unidos ha sido "desafiado y quizá desperdiciado". Merz y el presidente francés, Emmanuel Macron, abordaron el impulso europeo hacia una mayor autonomía militar, incluida la discusión sobre una disuasión nuclear europea. "Una Europa más fuerte será una mejor amiga para nuestros aliados, especialmente Estados Unidos", dijo Macron.
El periódico añade que la confianza europea en el compromiso estadounidense con los valores compartidos, la seguridad y la integridad territorial se ha debilitado, y menciona como telón de fondo las declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre Groenlandia y sus críticas a líderes europeos en Davos (Suiza). En Múnich, según el artículo, los funcionarios estadounidenses evitaron la burla abierta y elogiaron el aumento del gasto militar en Europa, pero el escepticismo persiste: muchos, como por ejemplo Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, afirman que reconstruir la confianza en Washington es extremadamente difícil o incluso imposible.


