El pasado lunes comenzó en un tribunal civil de California un juicio histórico que ha sentado en el banquillo a algunas de las principales redes sociales. Un jurado popular, compuesto por seis hombres y seis mujeres, deberá determinar si YouTube e Instagram* diseñaron sus plataformas a propósito para provocar adicción en niños.
Su resultado podría ser un precedente judicial sobre la responsabilidad de los operadores sociales, al estilo de lo que sucedió en los años noventa con la industria tabacalera, que resultó en indemnizaciones multimillonarias a los afectados.
Ante la jueza Carolyn Kuhl, en Los Ángeles, se dilucida la acusación de una mujer, identificada como Kaley G.M., ahora de 20 años, pero que alega que durante su infancia y adolescencia desarrolló adicción a las redes sociales que le causaron graves daños mentales, como depresión, ansiedad y trastornos de la imagen propia.
Se trata de la primera de las miles de demandas que actualmente están pendientes de juicio en los tribunales estadounidenses.
¿Atraer a niños cada vez más pequeños?
La demandante sostiene que se volvió adicta a las redes sociales en primaria y que YouTube e Instagram* están diseñados para atraer a los niños y mantenerles enganchados el mayor tiempo posible.
"Querían capturar a Kaley incluso antes de que llegara a la pubertad", dijo Mark Lanier, uno de los abogados de la joven, según recoge Los Angeles Times. "Es una adicción intencional", agregó el letrado.
Ante el tribunal se mostraron documentos internos de Instagram* que daban cuenta de los esfuerzos de la compañía por atraer a niños pequeños, a pesar de que públicamente la empresa había sostenido que intentarían evitar que los menores de 13 años usaran su producto.
En el caso de YouTube, también se mostraron documentos internos de su matriz, Google, en los que aparecían incentivos para trasladar a niños muy pequeños de la aplicación cerrada YouTube Kids a su versión para todas las edades.
Si bien hay grandes diferencias entre los hechos achacados a cada una de las dos aplicaciones, pues se demostró que la joven a partir de los 15 años -los registros anteriores habían sido borrados- pasaba alrededor de media hora en YouTube, mientras que llegaba a pasar horas al día haciendo 'scroll' en Instagram*, llegando a registrar hasta 16 horas en un solo día.
¿Existe la adicción a las redes sociales?
Las defensas de las compañías tecnológicas arguyeron que se había malinterpretado esos documentos para intentar responsabilizar a las plataformas del mal comportamiento de los niños.
Ante el tribunal, se intentó desacreditar la idea de que la adicción a las redes sociales sea un concepto científico, mientras se ponía en duda que la demandante hubiera padecido esa adicción, basándose en que los terapeutas que la trataron nunca se la diagnosticaron.
El abogado de Instagram* puso el foco en que los abusos, acosos y otros factores de la vida de la demandante eran los que estaban detrás de su sufrimiento psicológico, y no la plataforma.
Por su parte, la defensa de YouTube puso el acento en que no considera que esta plataforma sea una red social, por lo que si se lograra demostrar la existencia de la adicción a las redes sociales, no se podría aplicar a la plataforma de videos más grande del mundo.
Mark Zuckerberg, director de Meta, la empresa matriz de Instagram*, será llamado a declarar en las próximas semanas. También se espera que el jefe de YouTube, Neal Mohan, preste su testimonio durante el proceso, que se espera que concluya en el mes de marzo.
También TikTok y Snap Inc fueron demandadas por Kaley, si bien no forman parte del proceso actual porque llegaron a un acuerdo confidencial con los abogados acusadores antes del juicio.
Años de litigios
Numerosas familias llevan años intentando exigir responsabilidades a los operadores de las redes sociales por el daño causado a los menores. Algo que no han conseguido hasta la fecha.
Las plataformas tecnológicas están protegidas por una ley de 1996 que las exime por el contenido que difunden sus usuarios en internet, por lo que los demandantes intentan apoyarse en demandas sobre negligencia corporativa y diseño defectuosos de productos, atacando los temidos algoritmos que incitan al 'scroll' infinito.
El objetivo es establecer un monto para indemnizaciones por los daños causados a los jóvenes, tales como suicidios, anorexia, sextorsión y otros, que supuestamente han sido ocasionados o amplificados por las redes sociales.
* Perteneciente a Meta, calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio.