La sonda soviética Luna 9 se convirtió el 3 de febrero de 1966 en el primer objeto fabricado por el hombre en posarse suavemente sobre la superficie lunar y transmitir imágenes desde otro cuerpo celeste. Días después de su histórica hazaña, la batería se agotó y cesó el envío de datos. Desde entonces, el paradero exacto de la nave permaneció como un enigma de la carrera espacial.
Ahora, un equipo de investigadores del Reino Unido y Japón ha presentado nuevos avances en un estudio publicado en la revista npj Space Exploration que podrían resolver el misterio tras más de seis décadas.
Los científicos desarrollaron un algoritmo de aprendizaje automático denominado YOLO-ETA, capaz de identificar patrones asociados a módulos de aterrizaje en imágenes de alta resolución de la superficie lunar. El sistema fue entrenado con fotografías de sitios de alunizaje conocidos —incluidas misiones estadounidenses y soviéticas posteriores— y demostró una alta precisión en pruebas previas.
¿Será posible encontrarlo?
Los investigadores aplicaron su modelo a una cuadrícula de 5 por 5 kilómetros centrada en las coordenadas aproximadas del alunizaje de Luna 9, difundidas en su momento por el periódico soviético Pravda. El análisis permitió detectar posibles puntos donde el terreno presenta alteraciones atribuibles al impacto de la nave.
Según la revista Smithsonian Magazine, la ubicación sugerida por este estudio se aproxima más a la estimación original proporcionada por la Unión Soviética, con una diferencia de unos cinco kilómetros.
La confirmación definitiva podría llegar en marzo de 2026, cuando la sonda india Chandrayaan-2 realice nuevos escaneos detallados de la región, lo que permitiría verificar si uno de los puntos señalados por YOLO-ETA corresponde al histórico lugar de alunizaje.
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