La Cámara de Diputados de Argentina aprobó con modificaciones el proyecto de ley de reforma laboral impulsado por el Gobierno del presidente Javier Milei, luego de una sesión maratónica iniciada este jueves a las 2:00 PM (hora local) en un clima de fuerte tensión política y sindical. La iniciativa ya contaba con media sanción del Senado y era considerada prioritaria por el oficialismo, que buscaba convertirla en ley antes de marzo.
La Cámara Baja aprobó el proyecto por 135 votos a favor, 115 votos en contra y ninguna abstención. El documento volverá al Senado para su aprobación final tras la eliminación del polémico artículo 44, que modificaba las licencias por enfermedad, al reducir los haberes del trabajador enfermo del 100 % al 75 % o 50 %, según los casos. Previamente, el Gobierno aceptó quitar ese apartado para garantizar apoyos legislativos.
El oficialismo logró abrir la sesión con 130 legisladores presentes, apenas por encima del mínimo requerido para el cuórum (129). Además de sus aliados habituales —Pro, la Unión Cívica Radical y el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID)—, colaboraron diputados vinculados a gobernadores provinciales de Tucumán, Salta, San Juan, Misiones y Catamarca, lo que permitió blindar el inicio del debate pese a dificultades logísticas derivadas del paro nacional, reportó La Nación.
Votación en un tenso momento
La jornada parlamentaria coincidió con una huelga general de 24 horas convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical del país, con alta adhesión de gremios del transporte, la industria y el sector público.
La paralización afectó vuelos, trenes, colectivos y actividades económicas en las principales ciudades. La CGT recibió críticas por no haber acompañado el paro con una movilización, pero organizaciones sociales y sindicales más combativas sí decidieron marchar frente al Congreso bajo un fuerte operativo de seguridad, que reprimió a un grupo de manifestantes con carros hidrantes y gases lacrimógenos.
Los puntos más resistidos de la reforma
La reforma busca introducir cambios estructurales en el sistema laboral argentino, entre ellos una reducción de indemnizaciones por despido, modificaciones en el régimen de vacaciones, la creación de un 'banco de horas' que reemplaza el pago de horas extra por tiempo compensatorio y la posibilidad de jornadas diarias de hasta 12 horas dentro del límite semanal vigente de 48 horas. También amplía la lista de servicios esenciales con prestaciones mínimas obligatorias, lo que implica restricciones al derecho de huelga.
Otro capítulo que generó resistencias fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a financiar indemnizaciones con aportes patronales actualmente dirigidos al sistema previsional, así como la derogación de estatutos profesionales específicos. Algunos bloques anticiparon objeciones a estos puntos durante la votación en particular, lo que mantuvo la incertidumbre sobre el resultado final de ciertos artículos.
El debate se desarrolló en un contexto social y económico complejo, con el Gobierno defendiendo la reforma como una herramienta para reducir la litigiosidad y fomentar el empleo formal, mientras sindicatos y sectores opositores la califican como una pérdida de derechos laborales históricos. La votación representa un momento político clave para la Administración de Milei, que busca exhibir la iniciativa como uno de los principales logros de su programa de reformas.