Axios: EE.UU. negoció con Irán para ganar tiempo y desorientar a su cúpula

La demora táctica de varios días buscaba transmitir una falsa sensación de calma para que los líderes iraníes continuaran en lugares accesibles y no se resguardaran bajo tierra.

Estados Unidos utilizó las últimas conversaciones con Irán en Ginebra como una herramienta para hacer que los líderes de la República Islámica bajasen la guardia mientras ultimaba los preparativos militares, reveló el portal Axios citando a altos funcionarios estadounidenses e israelíes. 

El plan original y el retraso táctico

Inicialmente, Estados Unidos e Israel tenían previsto atacar Irán el sábado 21 de febrero, cuatro días después de una ronda de conversaciones en Ginebra que no arrojó progresos significativos. Sin embargo, la operación se pospuso por razones climáticas y de coordinación con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según explicaron funcionarios de ambos países.

Fue principalmente Washington quien lideró la decisión de aplazar el ataque, lo que terminó otorgando una semana adicional para que Trump decidiera entre la vía diplomática o el conflicto armado.

La cúpula iraní en la mira

El ataque inicial estaba diseñado para eliminar al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, a sus hijos y a varios altos funcionarios que se reunían periódicamente los sábados. Durante la semana de retraso, los servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses temieron que Jameneí se trasladara a un búnker subterráneo, lo que habría frustrado la operación. Precisamente, la demora buscaba transmitir una falsa sensación de calma para que los líderes iraníes continuaran en lugares accesibles y no se resguardaran bajo tierra.

La estrategia en Ginebra

El aplazamiento táctico permitió celebrar una nueva ronda de diálogo en Ginebra el pasado jueves. Sin embargo, las versiones sobre el verdadero propósito de ese encuentro divergen:

La propuesta final y el rechazo de Irán

Durante la reunión en Ginebra, los enviados de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, presentaron una propuesta definitiva que exigía una moratoria de diez años en el programa de enriquecimiento de uranio iraní, seguida de una capacidad simbólica. A cambio, Washington ofreció suministrar combustible nuclear gratuito para fines civiles. El equipo negociador fue explícito en que se usaría la fuerza militar si Irán no aceptaba el trato, pero la delegación iraní rechazó la oferta.

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