Cerco energético de EE.UU. asfixia a las pequeñas y medianas empresas cubanas

Para mitigar los efectos del bloqueo, el Gobierno cubano impulsa un proyecto para instalar 5.000 sistemas fotovoltaicos, y ha anunciado incentivos para empresas que inviertan en energías renovables.

La escasez de combustible en Cuba, atribuida al cerco energético de Estados Unidos en el marco del endurecimiento del bloqueo, se agrava y mantiene contra las cuerdas a la mayor parte del sector privado, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Según estimaciones, el 96 % atraviesa una situación extremadamente difícil, con riesgo de empeorar en los próximos meses.

De acuerdo con la Empresa de Servicios Corporativos Auge, cerca del 70 % de las pymes se han visto afectadas de forma "crítica", ya que muchos negocios dependen directamente del acceso al combustible. Dado que la crisis energética en el país no es una novedad, varias han invertido en soluciones para reducir su vulnerabilidad energética.

No obstante, Oniel Díaz Castellanos, director de Auge, advierte que la transición será compleja, ya que la caída de las ventas y la contracción de la actividad económica limitan la capacidad de inversión y podría tener un impacto social. "Puede generar un impacto negativo en el empleo actual e incluso en la creación de nuevos puestos de trabajo", añade.

Para mitigar los efectos del bloqueo, el Gobierno cubano impulsa un proyecto para instalar 5.000 sistemas fotovoltaicos donados por China en centros médicos y otras instituciones sociales. Paralelamente, ha anunciado incentivos para empresas que inviertan en energías renovables, desde beneficios fiscales hasta la posibilidad de importar su propio combustible.

Aunque Washington informó recientemente que permitiría la "reventa de petróleo de origen venezolano para su uso en Cuba" —bajo ciertas condiciones—, las empresas privadas cubanas no cuentan con la capacidad logística ni financiera para adquirirlo.

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