El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llamó a Donald Trump el pasado lunes 23 de febrero con una información que el presidente de Estados Unidos no podía ignorar: el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y todo su círculo íntimo de asesores se reunirían en un mismo lugar de Teherán el sábado por la mañana.
El momento era idóneo para matarlos a todos en un solo ataque aéreo, aseguró Netanyahu a Trump y su equipo en aquel entonces, reporta Axios citando a tres fuentes al tanto de esa conversación telefónica secreta, realizada desde la sala de crisis de la Casa Blanca.
Según Axios, la llamada del primer ministro israelí supuso "un momento crucial que puso en marcha la guerra con Irán" y responde a la pregunta de muchos legisladores y líderes mundiales de por qué Trump lanzó el ataque precisamente el pasado sábado.
Jameneí y su círculo cercano eran "blancos irresistibles" para Trump, que ordenó a la CIA verificar la información proporcionada por la inteligencia militar israelí. Para el pasado jueves, la CIA confirmó plenamente que los altos cargos iraníes iban a reunirse y sostuvo que había que aprovechar esa oportunidad, comentó una fuente del citado medio.
Negociaciones fallidas
Ese mismo jueves, los enviados de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, llamaron desde Ginebra tras horas de negociaciones con funcionarios iraníes, concluyendo que el diálogo no llevaba a ninguna parte.
Según un funcionario estadounidense con conocimiento directo de esa llamada, los enviados transmitieron a Trump un mensaje claro: "Si usted decide apostar por la diplomacia, presionaremos y lucharemos por un acuerdo, pero estos tipos nos mostraron que no desean hacer el trato que lo satisfaría".
Después de aquello, Trump quedó convencido de dos cosas: los datos de inteligencia eran sólidos y la diplomacia estaba muerta, resume Axios. "El viernes a las 3:38 de la tarde, hora del este, dio la orden final. 11 horas después, las bombas cayeron sobre Teherán, Jameneí murió y la guerra había comenzado".
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