"Quieren más bombas atómicas": Lula critica a Europa por privilegiar armas sobre crisis del hambre

La ONU advierte que más de 582 millones de personas sufrirán desnutrición crónica en 2030.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó este miércoles a los países de Europa por privilegiar la compra de más armas para su defensa y para recrudecer los conflictos armados, en vez de utilizar esos recursos para atender la crisis global de hambre que impacta a centenares de millones de personas en el mundo.

"Están discutiendo ahora en Europa el fortalecimiento del armamento de los países y su poder de defensa porque todo el mundo está pensando que se van a agravar los conflictos y por eso todos quieren más armas, todos quieren más bombas atómicas, todos quieren más drones, todos quieren más aviones de combate cada vez más caros", señaló Lula.

El mandatario brasileño criticó la postura de los países europeos al señalar que la compra de armamentos "no construye ni produce alimentos", sino todo lo contrario, "destruye y disminuye la producción de alimentos", además de acabar con "todo lo que ya está plantado", expresó Lula en la inauguración de la Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, celebrada en el Palacio de Itamaraty, sede de su Gobierno en Brasilia, la capital del país suramericano.

Ante esto, Lula instó a los jefes de Estado de los países que integran el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como miembros permanentes, para que prioricen la lucha contra el hambre en lugar de aumentar el gasto militar, reseña la prensa brasileña.

"Me inquieta saber que el hambre conmueve muy poco el corazón de los líderes mundiales", declaró.

Ante esto, dijo que si los 2,7 billones de dólares que se gastaron en 2025 en armamento y conflictos, se hubiesen distribuido entre las 630 millones de personas que padecen hambre en el mundo, unos 4.285 dólares para cada persona, se habría demostrado que el problema sí es una prioridad política.

Cifras del hambre

Según datos del Programa Mundial de Alimentos publicados en 2025, el 8,2 % de la población global, unas 673 millones de personas, padecía hambre para 2024. De ese total, según la ONU, unos 295 millones de personas pasaron hambre a diario de manera aguda, casi 14 millones de personas más en 2023.

Además, el número de personas que están al borde de la inanición se duplicó, al alcanzar los 1,9 millones de personas. Las principales causas de esta crisis alimentaria, agrega la ONU, son los conflictos armados, las crisis económicas, los fenómenos meteorológicos extremos y los desplazamientos forzados.

Otros datos vinculados a la crisis global de hambre publicados por la Organización Mundial de la Salud señalan que para 2020, "casi 3.100 millones de personas no pudieron permitirse mantener una dieta saludable" debido a problemas para acceder a alimentos.

Además, cerca de 2.300 millones de personas en el mundo (29,3 % de la población global) "se encontraban en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave en 2021".

Asimismo, la ONU advierte que más de 582 millones de personas sufrirán desnutrición crónica en 2030 y más de la mitad de los afectados estarán en África. Según el Informe Mundial sobre Crisis Alimentaria publicado en mayo de 2025, los conflictos armados son el "principal factor de la inseguridad alimentaria aguda", al afecta a unas "140 millones de personas en 20 países y territorios", con situaciones especialmente graves en Sudán, la Franja de Gaza, Sudán del Sur, Haití y Malí.

Además, las crisis económicas, incluidas la inflación y la devaluación de la moneda, causaron hambre en 15 países, afectando a 59,4 millones de personas. Por su parte, los fenómenos meteorológicos extremos, en particular las sequías e inundaciones inducidas por el fenómeno de El Niño, empujaron a 18 países a crisis alimentarias que afectaron a más de 96 millones de personas. Los tres factores anteriores impulsan además los desplazamientos forzados, que son también desencadenantes de hambre en las poblaciones migrantes.

"Indefendible"

Para el secretario general de la ONU, António Guterres, la situación de hambre en el planeta supone "otra denuncia sin rodeos de que el mundo ha desviado peligrosamente su rumbo".

El funcionario ha denunciado con anterioridad, que la crisis también se ve agravada por la reducción drástica de la financiación humanitaria

"Esto es algo más que un fallo del sistema: es un fallo de la humanidad. El hambre en el siglo XXI es indefendible", expresó Guterres.