Un insólito error en México dejó al descubierto fallas en los procesos forenses del estado de Guanajuato. Una familia enterró a quien creía que era su hijo desaparecido tras recibir de la fiscalía un cadáver descuartizado, pero un día después el joven apareció vivo en su casa, según reportó Milenio.
El caso comenzó el 3 de julio de 2025, cuando fue hallado el cuerpo desmembrado de un menor al costado de la carretera que conecta Valle de Santiago con Uriangato, en el estado de Guanajuato. Días antes, la madre de Alberto, un adolescente de 17 años que padecía problemas de salud mental, había denunciado su desaparición tras más de diez días sin noticias.
La fiscalía contactó a la mujer para que acudiera al Servicio Médico Forense, donde observó el cadáver. "Era muy parecido a mi hijo y lo identifiqué, estaba en partes, no tenía tatuajes y les dije que si era mi hijo, que me lo dieran, no me hicieron pruebas y me lo entregaron y lo sepultamos en Irapuato", dijo.
Sin embargo, un conocido aseguró haber visto al joven en una comunidad cercana. Al día siguiente del entierro, el propio adolescente regresó a su casa, confirmando que el cuerpo entregado por las autoridades no correspondía a él.
"Cuando lo sepultamos a mi hijo un conocido me dijo que a quién habíamos enterrado, yo le dije que a mi Alberto. Me dijo 'él no está muerto, yo lo vi en la comunidad de Aldana, está vivo'. Yo no le creí, pero al día siguiente me lo trajo y no podía creer todo lo que había pasado, todo el dolor de perder a un hijo y todo el gasto que se hizo", dijo el padre del menor.
Con el paso de los meses, la madre de Francisco Martínez Pallares, otro joven de 17 años reportado como desaparecido en la misma región, insistió en que el cadáver encontrado correspondía a su hijo, al reconocer su ropa y una cicatriz en una pierna. Tras gestiones ante colectivos de búsqueda y organismos de derechos humanos, finalmente se realizaron pruebas genéticas que confirmaron su identidad, y los restos fueron entregados a su familia para ser sepultados en Valle de Santiago, meses después del error inicial.