País europeo considera volver a la energía nuclear 40 años después de cerrar su último reactor

Convencer a una nación que votó dos veces de forma abrumadora a favor de prohibir la energía nuclear requerirá habilidad política y un momento oportuno, señalaron fuentes de Bloomberg.

El Gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, estudia volver a la energía nuclear decenas de años después de que el país clausurara sus reactores para reducir los elevados costos de la energía, informó el domingo Bloomberg citando fuentes.

Casi 40 años después de que Italia cerrara su último reactor nuclear, el equipo de la primera ministra está consultando a expertos y manteniendo conversaciones sobre cómo reanudar la producción de energía atómica, señalaron personas al tanto del asunto.

Los informantes especificaron que miembros del Gobierno habían viajado a Canadá con el objetivo de explorar diseños tecnológicos y se habían contactado con responsables franceses para indagar sobre su industria nuclear. También han debatido internamente opciones de Corea del Sur y EE.UU.

No obstante, los funcionarios italianos son conscientes de que no será fácil avanzar con el plan. Convencer a una nación que votó dos veces de forma abrumadora a favor de prohibir la energía nuclear requerirá habilidad política y un momento oportuno, de acuerdo con las personas consultadas.

Asimismo, destacaron que el actual conflicto contra Irán, que ha obstaculizado los suministros de petróleo y gas y ha elevado los precios de la energía, está generando aún más urgencia.

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Las autoridades italianas también están preocupadas por la resistencia local. Por ahora, consideran principalmente zonas que hayan albergado reactores nucleares en el pasado, mientras que la ubicación tendría que ser geológicamente estable, algo nada sencillo en un país estrecho y propenso a los terremotos.

Una fuente argumentó que la cautela podría complicar el impulso a implementar pequeños reactores modulares. La tecnología está sujeta a las mismas batallas políticas locales y aprobaciones burocráticas que las plantas más grandes, pero al final solo produciría aproximadamente un tercio de la energía.