Un hombre viudo conservó durante casi dos décadas la escena del crimen donde su esposa fue asesinada en Japón, con la esperanza de descubrir pistas que condujeran al autor del asesinato. Su perseverancia finalmente permitió a la Policía utilizar nuevas tecnologías para identificar a una sospechosa, quien fue imputada luego de confesar el hecho.
El 13 de noviembre de 1999, Namiko Takaba fue encontrada muerta en su domicilio de la ciudad de Nagoya con varias puñaladas en el cuello. Su hijo, que entonces tenía solo dos años, se encontraba en el lugar del crimen, pero resultó ileso, mientras que su esposo, Satoru Takaba, estaba trabajando.
Con el paso de los años y ante el lento avance de la investigación, el caso cayó en el olvido. Sin embargo, Satoru, ahora de 69 años, tomó la decisión de conservar la escena del crimen tal como estaba. Continuó pagando el alquiler de la vivienda mes tras mes, con la esperanza de que las técnicas forenses evolucionaran lo suficiente para ayudar a dar con el asesino.
Una cápsula del tiempo a la espera de nuevas pistas
Así, las manchas de sangre, huellas dactilares y otros evidencias permanecieron intactas, convirtiendo el apartamento en una auténtica cápsula del tiempo.
Gracias al avance de la tecnología en el análisis de ADN y tras batallas judiciales para evitar que el crimen prescribiera, la Policía reabrió el caso y examinó nuevamente las pruebas recolectadas. Esto permitió crear un perfil genético a partir de las muestras encontradas en la escena, que coincidió con el ADN de Kumiko Yasufuku, una antigua compañera del instituto de la asesinada.
La mujer ya había sido entrevistada anteriormente, pero se había negado a entregar una muestra de ADN. Sin embargo, en 2025 finalmente accedió, lo que la llevó a confesar el crimen. Yasufuku fue arrestada en octubre de ese año y a principios de este mes fue acusada formalmente por el asesinato.
Satoru reveló que la sospechosa estaba enamorada de él durante sus años de instituto y en la universidad, pero dijo no estar seguro del motivo detrás del crimen.


