Al día siguiente del inicio de la agresión estadounidense-israelí contra Irán, el primer ministro del país hebreo, Benjamín Netanyahu, declaró que llevaba décadas planeando esta campaña.
"Esta coalición de fuerzas nos permite hacer lo que he anhelado hacer durante 40 años: golpear al régimen terrorista con toda nuestra fuerza. Esto es lo que prometí, y esto es lo que haremos", declaró en un discurso el 1 de marzo.
Aunque la continuación de las hostilidades difícilmente puede considerarse beneficiosa para Washington, para Tel Aviv la actual confrontación acerca el logro de los objetivos estratégicos a largo plazo, formulados mucho antes del inicio de la guerra.
"Nuevo Oriente Medio"
En su intervención ante la Asamblea General de la ONU en 2023, el primer ministro israelí anunció un plan para construir un "nuevo Oriente Medio".
"Traigamos las bendiciones de un nuevo Oriente Medio que transformará tierras que antes estaban sumidas en el conflicto y el caos en campos de prosperidad y paz", declaró.
Esta visión se basa en los Acuerdos de Abraham, cuyo objetivo es establecer relaciones entre Israel y sus vecinos árabes, sobre todo los de los países del golfo Pérsico.
Durante el primer mandato de Donald Trump, Tel Aviv ya había normalizado sus relaciones con los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Baréin, lo que allanaba el camino para futuros acuerdos con otros países islámicos, sobre todo con Arabia Saudita.
Sin embargo, el proyecto también tenía detractores. Entre ellos se encontraban, ante todo, Irán, Turquía, la Autoridad Palestina y una serie de organizaciones islámicas que abogan por la creación de un Estado israelí y otro palestino.
Con el tiempo, muchos de estos actores se convirtieron en el centro de la atención israelí, y con algunos de ellos Tel Aviv pasó a un enfrentamiento militar directo.
Además de los acuerdos, la guerra actual desempeña un papel decisivo en la reconfiguración de la región a favor de Israel. En 2024, Netanyahu declaró que su país estaba en guerra en siete frentes, entre los que enumeró Gaza, Líbano, Siria, Irak, los hutíes yemeníes, así como Judea y Samaria en Cisjordania.
Irán seguía siendo el último obstáculo para que Israel lograra su plan de dominación regional. Yakov Rabkin, profesor emérito de Historia de la Universidad de Montreal, considera que es precisamente Teherán quien desempeña un papel clave en la oposición a Israel.
"Irán sigue siendo el principal bastión de la resistencia a Israel. No solo condena de palabra el 'apartheid' y el genocidio, sino que también apoya en la práctica la resistencia armada. Por el contrario, casi todos los demás gobiernos de la región, aunque condenan en sus declaraciones la ocupación israelí y la opresión de los palestinos, en la práctica cooperan con Israel", opina.
Al iniciar ahora la campaña militar, Israel ha apostado definitivamente por alcanzar sus objetivos por la fuerza; sin embargo, esta situación exige una preparación constante para la guerra.
El objetivo central de la campaña israelí
Según el experto, el motor de la campaña israelí es la cuestión palestina y la ideología sionista.
La coalición gobernante rechaza la creación de un Estado palestino y aboga por unas fronteras estatales que abarquen toda la 'Tierra Prometida'. Ideas similares fueron expresadas anteriormente por el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien en una entrevista con Tucker Carlson en febrero declaró que "estaría bien" que Israel se extendiera por los territorios que abarcan desde el río Éufrates en Irak hasta el río Nilo en Egipto.
Rabkin afirma que la mayoría de las guerras de Israel han estado relacionadas con la preservación del modelo sionista del Estado.
"Todas las guerras de Israel se han librado con el fin de perpetuar la naturaleza sionista del Estado, es decir, para impedir la igualdad de todos los habitantes de los territorios controlados por Israel entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. En otras palabras, la causa principal de la violencia en la región es el sionismo", opina.
Según el profesor, las autoridades israelíes están dispuestas a llegar a medidas extremas y no tienen intención de renunciar a su visión.
"Si la apuesta de Israel fracasa, sus círculos políticos, cínicos y egoístas, preferirán recurrir al arma nuclear que renunciar a la ideología sionista y acordar una transformación política de su régimen hacia una sociedad de igualdad civil. Décadas de adoctrinamiento ideológico, con la manipulación de la memoria del Holocausto, han convencido a la mayoría de los judíos israelíes de que solo un 'Estado judío' puede garantizar su supervivencia", concluyó, señalando que Tel Aviv preferiría destruir por completo el Estado iraní antes que aceptar la igualdad con los palestinos.
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