Tanto el café como el matcha aumentan el estado de alerta, mejoran la concentración y reducen la fatiga. Sin embargo, estos estimulantes naturales afectan al sistema nervioso central de manera diferente por su composición, según recoge NDTV.
Mientras que una porción de matcha proporciona generalmente de 30 a 70 mg de cafeína, dependiendo de su calidad y preparación, una taza de café estándar aporta entre 80 y 100 mg, señala la publicación. Sin embargo, a diferencia del té verde tradicional, el matcha destaca por emplear la hoja entera triturada, lo que lo convierte en una fuente más concentrada de nutrientes.
¿Café o matcha?
El café proporciona un aumento de energía casi inmediato, puesto que la cafeína es absorbida rápidamente en el torrente sanguíneo, haciéndolo útil en momentos de productividad breves. Sin embargo, este estímulo inminente puede acompañarse de una caída brusca de energía. Por otra parte, el café puede también generar nerviosismo, ansiedad o un incremento en la frecuencia cardíaca, sobre todo si se ingiere en grandes cantidades y de forma habitual. Además, en ocasiones puede irritar la mucosa estomacal y aumentar la producción de ácido.
Por otro lado, un estudio sobre el matcha reveló que se caracteriza por la presencia de L-teanina, un aminoácido que al ser combinado con la cafeína suaviza su impacto, ofreciendo energía de manera sostenida. Esta mezcla puede promover una alerta relajada, disminuir el estrés y evitar la fatiga posterior, ideal para mantener la concentración mental prolongada sin nerviosismo. Además, a diferencia del café, el matcha es normalmente más suave para el estómago y también puede aportar antioxidantes que favorecen la salud en general.
Puesto que ambos cumplen la función energética, la elección definitiva recaerá en los gustos personales y los efectos sobre el organismo.


