Una unidad de infantería de Marina rusa que operaba en la retaguardia cerca del enemigo capturó a varios militares ucranianos y pasó una semana escuchando sus comunicaciones por radio desde un búnker enemigo, contó a RIA Novosti el comandante de pelotón del 336.º Regimiento de la 120.ª División de Marines, con el indicativo 'Keyber'.
"Ellos [los militares de las FF.AA. ucranianas] llegaron y empezaron a beber alcohol directamente en la posición. Uno salió al baño y ahí estábamos nosotros. Empezamos a disparar inmediatamente al búnker y a lanzar granadas. Ellos respondieron", relató. Según explicó, cuando se les acabaron las municiones, los ucranianos decidieron rendirse: "Tiraron las armas, las granadas, y después salieron. Los tumbamos al suelo, los registramos, lo miramos todo. Yo les dije enseguida: 'Chicos, sin bromas. Si quieren estar bien en cautiverio, trabajamos todos juntos. Nosotros hablamos, ustedes hacen'".
Tras la captura, el mando ordenó a los marines permanecer en la posición y escuchar la radio enemiga: los prisioneros informaban regularmente a los mandos ucranianos de que todo estaba en orden, mientras los infantes de marina transmitían a sus superiores los datos sobre todos los movimientos del enemigo, señaló 'Keyber'.
"Y así: [oímos por la radio] 'Los chicos se fueron para allá'. Nosotros pasamos de inmediato la orden: 'Por el flanco izquierdo, tal franja de bosque, se mueve infantería hacia ustedes'. Y nuestros muchachos enseguida empiezan a golpear allí", concluyó el comandante.


