Prisionero de guerra ucraniano: "Nuestros máximos dirigentes tienen la culpa de que la gente muera"

Desde el Ministerio de Defensa ruso señalaron que "el mando ucraniano se ve obligado a recurrir a toda clase de artimañas con tal de llevar a la primera línea un nuevo lote de 'carne de cañón'".

El militar ucraniano Alexánder Tseluiko, que se rindió ante el Ejército ruso, afirmó que los comandantes ucranianos lo movilizaron por la fuerza y lo engañaron para enviarlo a la línea de frente.

Cuenta que salió de casa para hacer la compra, pero justo delante de la tienda lo redujeron los comisarios militares de un centro de reclutamiento local, que estaban al acecho dentro un auto civil estacionado cerca de la entrada al establecimiento. Lo metieron a la fuerza en el asiento trasero del vehículo y se sentaron a ambos lados, impidiendo que pudiera escapar. "Cerraron el coche y arrancaron", recordó Tseluiko.

En el centro de reclutamiento, los comisarios militares "convencieron" al hombre de que lo llevarían a la línea de frente para tareas de observación y de que no participaría en los combates.

"Yo no quería ir a la guerra, pero de alguna manera me convencieron de que allí no tendríamos que disparar, solo estaríamos más bien observando. 'Al menos inténtenlo; si no le gusta, después puede hacer lo que quiera'. Pero al final resultó que nos engañaron y no nos sacaron de allí", afirmó.

En este sentido, desde el Ministerio de Defensa ruso señalaron que "el mando ucraniano se ve obligado a recurrir a toda clase de artimañas con tal de llevar a la primera línea un nuevo lote de 'carne de cañón'".

"No hay por qué luchar"

A la primera oportunidad, Tseluiko se rindió ante los combatientes de asalto de la agrupación de tropas rusas Centro, que, afirma, lo trataron bien tanto a él como a otros prisioneros de guerra ucranianos.

"Yo creo que la culpa la tienen los máximos dirigentes [ucranianos], ya que esto debería resolverse por una vía más diplomática y no con derramamiento de sangre, para que al menos la gente no sufra.

Como conclusión, el militar ucraniano capturado hizo un llamamiento a sus compañeros para que depongan las armas y no participen más en las hostilidades: "No hay por qué luchar, la gente simplemente está muriendo".