Varios artefactos explosivos fueron detectados el domingo en territorio serbio cerca del gasoducto BalkanStream, una extensión del TurkStream que transporta gas ruso a Bulgaria, Serbia y Hungría a través de Turquía.
Las autoridades serbias aseguraron que el explosivo hallado lleva marcas que indican su fabricación en Estados Unidos, según informan medios locales. Tras el incidente, varios políticos y analistas no dudaron en calificarlo como una posible provocación relacionada con las decisiones antiucranianas adoptadas por el Gobierno húngaro bajo el mandato de Viktor Orbán.
A continuación, un análisis de cómo este acontecimiento podría afectar a las relaciones de Budapest con Kiev y sus socios occidentales.
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, comentó que "se quiere privar a Hungría de su soberanía" por "diversas maneras", aunque subrayó que "Budapest ha estado resistiendo todo esto". "Entonces pasaron a escenarios de fuerza, que ya habían sido probados en el caso de los Nord Stream", añadió, en alusión al sabotaje de los gasoductos rusos en el mar Báltico.
En la misma línea, el político francés Florian Philippot, líder del partido Les Patriotes, escribió en X: "¿Acaso se ha descubierto un nuevo sabotaje de la OTAN‑Ucrania contra una infraestructura energética crítica? [...] Huele a Nord Stream". "Las fuerzas europeístas de la OTAN intentan sabotear el suministro energético de Hungría justo en vísperas de las decisivas elecciones legislativas que se celebrarán en el país, ¡en tan solo una semana!", agregó.
"El interés ucraniano es casi evidente"
El analista Dmitri Yezhov, profesor de la Universidad Financiera dependiente del Gobierno ruso, afirmó que "el interés ucraniano es casi evidente". "Kiev intenta muy activamente obstaculizar el liderazgo de Orbán. El fallido sabotaje encaja en la lógica terrorista del régimen de [Vladímir] Zelenski. Es muy significativo que la provocación haya tenido lugar prácticamente una semana antes de las elecciones en Hungría", señaló.
Yezhov vinculó además este intento con las recientes tensiones entre Kiev y Budapest. "Son eslabones de una misma cadena. Como no se logra resolver la cuestión de forma civilizada, entonces hay que intimidar. En Ucrania no entienden que Hungría tiene una posición clara y que sus intereses nacionales son prioritarios", afirmó.
Por su parte, el politólogo y experto en relaciones euroatlánticas Vladímir Olénchenko señaló a RT que la principal tarea del régimen de Kiev es ahora "atemorizar a la población húngara y desestabilizar la situación política en el país". "El liderazgo ucraniano apuesta por una propaganda burda e intenta obligar a los húngaros a no votar por Orbán. Probablemente creen que el pueblo se asustará y apoyará a la oposición", criticó.
A su juicio, las acciones "destructivas y provocadoras" del régimen de Zelenski también podrían dirigirse contra otros países europeos: "El sentido de esto es arrastrar a más Estados al conflicto ucraniano, en particular a los países de Europa del Este. Es posible que incluso apunten a Francia, Italia y el Reino Unido. Hungría es solo una parte del fundamento del plan ucraniano".
No obstante, los expertos coinciden en que Kiev difícilmente logrará provocar la reacción que busca por parte de Hungría. "Budapest, probablemente, se volverá aún más duro. Si los responsables del ataque pensaban que Orbán ahora se asustaría y se rendiría, se equivocan gravemente. Máxime cuando el atentado fue frustrado. Si se demuestra que detrás está realmente Kiev, eso los deja en una posición muy mala y agudizará aún más —y legitimará— la retórica de Hungría", concluyó Yezhov.
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