EE.UU., China y Rusia están inmersos en una creciente e intensa carrera armamentística, centrada en el desarrollo de armas y sistemas de defensa autónomos impulsados por inteligencia artificial (IA). Este escenario es comparable a la carrera nuclear experimentada durante la Guerra Fría, sustentada en la teoría de la destrucción mutua asegurada, reporta The New York Times.
Impulsada por la constante rivalidad militar entre Estados Unidos y China, esta nueva dinámica destaca por la creación de sistemas capaces de operar de manera autónoma. Esto reduce significativamente la necesidad de intervención humana en decisiones críticas, tales como la interceptación de ataques o la neutralización precisa de objetivos en movimiento.
Debilidades de EE.UU. en la competencia global
En este contexto, altos cargos de defensa e inteligencia de EE.UU. advirtieron al diario que su programa de drones de combate se encuentra rezagado frente al de Pekín. Asimismo, señalaron que Rusia lleva la delantera en la construcción de instalaciones para la producción de drones avanzados. Como respuesta, Washington ha comenzado a presionar a empresas tecnológicas del sector de defensa nacional, como la 'startup' Anduril, para que intensifiquen sus esfuerzos.
Si bien el país norteamericano y el gigante asiático se encuentran en el epicentro de la competencia, la carrera se ha expandido a otros países, como India, Israel e Irán. De igual forma, diversas naciones europeas buscan rearmarse en medio de la incertidumbre generada por la postura crítica de Donald Trump respecto a la OTAN.
Según las fuentes consultadas, cada nación aspira a acumular las reservas tecnológicas más punteras para el caso de que necesite enfrentar drones contra drones y algoritmos contra algoritmos, hasta alcanzar capacidades de procesamiento y velocidades de respuesta inigualables para el ser humano.
Una competencia impredecible
En ese terreno, Rusia, EE.UU. y China están desarrollando armas con IA como elemento disuasorio y para la "destrucción mutua asegurada", declaró Palmer Luckey, fundador de Anduril.
El medio observa que una diferencia fundamental con respecto a la Guerra Fría —cuyas implicaciones nucleares ya son sobradamente conocidas— es que, en la actualidad, las impredecibles capacidades militares de la IA apenas comienzan a descubrirse.
Consultado sobre la cuestión, Liu Pengyu, portavoz de la Embajada de China en Washington, afirmó que su país ha propuesto marcos internacionales para la gobernanza de la IA militar y pidió "una actitud prudente y responsable" hacia su desarrollo.