Un militar colombiano reveló en una entrevista con el diario Mileinio cómo pasó de servir a las Fuerzas Armadas de su país a trabajar para un cartel mexicano, que lo reclutó a través de engaños. La estrategia es cada ve más común entre las organizaciones criminales que buscan sumar a sus filas a personal especializado en seguridad y técnicas de combate.
De acuerdo con el relato de este militar, quien prefirió reservar su nombre por motivos de seguridad, todo comenzó cuando fue contactado por hombre apodado 'La Roca'. Aparentemente, ese individuo es el encargado de convencer a policías y personal retirado del Ejército colombiano para que viajen a México, supuestamente para ser contratados de manera legal como escoltas de funcionarios.
Para persuadirlos de hacer el viaje, 'La Roca' ofrece un sueldo mensual de 40.000 pesos (2.318 dólares). Sin embargo, una vez que el militar colombiano llegó Michoacán, su reclutador le quitó el pasaporte y lo llevó a trabajar para el Cártel de Tepalcatepec, que está liderado por Juan José Farías Álvarez, alias 'El Abuelo', un narco por el que EE.UU. ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por su captura.
La tarea asignada por la fuerza al militar colombiano fue cuidar varias pistas de aterrizaje clandestinas, con el objetivo de evitar que llegaran autoridades mexicanas o cárteles rivales. "Realmente no se comentaba qué llegaba o qué salía, pero para nadie es un secreto: es un cártel, manejan drogas, armas, extorsiones", explicó.
Luego de dos meses, el hombre logró escapar junto con otros tres compatriotas que habían sido reclutados mediante engaños. La falta de pago y el aumento del peligro debido a la tensión del Cártel de Tepalcatepec con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fueron algunos de sus motivos para desertar, al igual que ya lo habían hecho varios de sus excompañeros.
Desde entonces, el militar deambula como ilegal en otra ciudad de Michoacán, sin documentos, ni trabajo, ni dinero. No se atreve a acudir a las autoridades por temor de que lo detengan, a pesar de que los gobiernos de Colombia y México ya han detectado este modus operandi de los cárteles y han ayudado a las víctimas a regresar al país sudamericano.