Roberto Sánchez Palomino, el candidato presidencial de Perú apoyado por el destituido expresidente Pedro Castillo, logró pasar a la segunda vuelta de los comicios luego de que las autoridades electorales culminaran un conteo marcado por una fuerte tensión política.
Dos días después de la jornada electoral, Sánchez Palomino (Juntos por el Perú) figuraba en un rezagado cuarto lugar. Al día siguiente, sin embargo, ya ocupaba el segundo puesto y había desplazado a Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y a Jorge Nieto Montesinos (Partido del Buen Gobierno).
Finalmente se impuso como el rival que se medirá a la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular) en la segunda vuelta electoral prevista para el próximo 7 de junio. El balotaje queda así polarizado por completo, ya que Fujimori lidera a los sectores ultraconservadores que añoran la dictadura del fallecido Albero Fujimori (1990-2000) y sus políticas neoliberales.
Sánchez Palomino, por el contrario, representa a la izquierda que hizo historia en 2021 al ganar la presidencia con Pedro Castillo, y que desde la destitución, el juicio y la condena del mandatario ha intentado reorganizarse.
¿Quién es?
El candidato es un psicólogo de 57 años que inició su carrera política en 2006 al postularse como congresista. Aunque no obtuvo un escaño, comenzó a construir una visibilidad pública que se consolidó en 2017, cuando asumió la presidencia del partido Juntos por el Perú.
En medio de los vaivenes de la siempre inestable política peruana, Sánchez Palomino logró entrar al Congreso recién en 2021, pero en julio de ese año Castillo, que acababa de asumir la presidencia, lo invitó a ser su ministro de Comercio Exterior y Turismo.
Permaneció en el cargo hasta diciembre de 2022, cuando Castillo fue destituido por intentar disolver el Congreso. Sánchez Palomino también fue acusado por su supuesta participación en un "autogolpe", pero el caso no prosperó y reasumió su curul.
El año pasado, el líder izquierdista confirmó su postulación a la presidencia. Uno de los ejes de su campaña fue el respaldo a la liberación de Castillo, quien en noviembre pasado fue condenado a 11 años de prisión por el "delito de conspiración para la rebelión".
Desde la cárcel, Castillo manifestó su apoyo a Sánchez Palomino, quien, al igual que el destituido expresidente, popularizó durante la campaña el uso de un típico sombrero peruano, lo que lo acerca a las clases más desfavorecidas del país.
De hecho, como ocurrió con Castillo en 2021, el voto decisivo que permitió al congresista pasar a la segunda vuelta provino de los distritos más humildes del sur del país, los últimos en contarse por su lejanía. Por eso, durante un par de días pareció que Sánchez Palomino quedaría fuera de la contienda.
Cuando la tendencia ya parecía irreversible a su favor, el candidato ratificó su lealtad al expresidente. "Gracias a Dios, a la Pachamama y a nuestro Pueblo Milenario. Justicia restauradora para los mártires del sur andino, o la vida del Perú profundo se respeta o no tiene sentido ninguna democracia. Que nunca más se deponga o detenga a un presidente constitucional. El santo pueblo ha hablado. ¡Pedro Castillo Libertad!", escribió con miras al inicio de la campaña para el balotaje.