El Pentágono inició conversaciones con grandes fabricantes estadounidenses, incluidas empresas automotrices, para aumentar la producción de armamento a medida que los conflictos en Ucrania y Oriente Medio agotan sus reservas, informó este miércoles The Wall Street Journal, citando fuentes familiarizadas con el asunto.
Actualmente, gran parte de la producción militar de EE.UU. se concentra en un grupo reducido de contratistas, lo que ha llevado al Departamento de Guerra a explorar nuevas alternativas. En ese contexto, ha crecido el interés por incorporar a empresas civiles, aprovechando su personal y su infraestructura para aumentar la fabricación de municiones y equipamiento bélico.
Según las fuentes, altos funcionarios del Pentágono han iniciado reuniones, aunque todavía en etapa preliminar, con ejecutivos de compañías como General Motors, Ford, GE Aerospace y Oshkosh. En estos encuentros, que iniciaron antes del conflicto con Irán, se planteó la posibilidad de que estas firmas adapten su plantas y capacidades productivas para integrarse al sector de defensa y reforzar la producción militar.
Uno de los funcionarios involucrados aseguró que el Departamento de Guerra está "comprometido" con una expansión acelerada de su base industrial, apoyándose en soluciones y tecnologías del sector comercial, para garantizar que las Fuerzas Armadas "mantengan una ventaja decisiva".
Por otra parte, las fuentes señalaron que el Pentágono también instó a los ejecutivos a que señalaran las barreras para asumir nuevos contratos de defensa, incluyendo tanto las exigencias contractuales como las complicaciones propias de los procesos de licitación.
Un regreso a prácticas del pasado
De acuerdo con WSJ, la iniciativa se remite a precedentes históricos como la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria automotriz estadounidense se reconvirtió para producir bombarderos, motores de avión y camiones destinados al Ejército.