En redes sociales circulan videos en los que se afirma que el enjuague bucal puede dañar el corazón al aumentar el riesgo de presión arterial: el líquido elimina las bacterias 'buenas' de la cavidad oral, importantes para el sistema cardiovascular.
Stop Using Mouthwash pic.twitter.com/ynbsRRdoH1
— healthbot (@thehealthb0t) April 17, 2026
No obstante, la situación es más compleja de lo que puede parecer.
Hay más de 700 especies de bacterias en la boca, presentes en superficies duras de los dientes y en los tejidos blandos de la mucosa oral. Algunas de ellas impiden la proliferación de bacterias perjudiciales, relacionadas con enfermedades, favorecen las funciones metabólicas normales, regulan el sistema inmunitario y contribuyen a una buena salud bucal y general.
También, existe un componente en la saliva con potencial antimicrobiano: el nitrito. Se forma a partir de los nitratos presentes en la comida, tras ser procesados por bacterias orales. Después, el nitrito se convierte en óxido nítrico, que inhibe el crecimiento de bacterias cariogénicas, ayudando así a prevenir las caries.
Además, el óxido nítrico reduce la presión arterial, actúa como agente antiviral y apoya las funciones cerebral y muscular.
Por su parte, la falta de óxido nítrico puede provocar enfermedades, como insuficiencia cardíaca, diabetes tipo 2, de las arterias periféricas e hipertensión.
Los autores de los videos sostienen que el enjuague bucal perjudica la salud, ya que elimina bacterias saludables, es decir, aquellas que contribuyen a la producción de óxido nítrico.
Resultados del experimento
Sin embargo, existen varios tipos de enjuague bucal, de composición diferente y, en consecuencia, con impactos distintos.
En un estudio, 12 hombres sanos utilizaron diversos enjuagues bucales tras beber zumo de remolacha: listerine (antiséptico, menos eficaz contra las bacterias), cepacol (antibacteriano), clorhexidina (antibacteriano muy potente) y agua (control). Después, los investigadores midieron la presión arterial y recopilaron muestras de saliva y sangre venosa.
Como resultado del experimento, hallaron, que el nivel de nitrito dependía del tipo de enjuague bucal: con listerine, los niveles se mantuvieron relativamente altos. Cepacol y clorhexidina eliminaron los efectos beneficiosos de nitratos sobre la presión arterial.
La clorhexidina es una sustancia potente y se prescribe en patologías como el mal aliento, enfermedad periodontal y las infecciones bacterianas agudas. Pero sus efectos secundarios —como las manchas en los dientes o el sabor metálico— suelen limitar su uso como tratamiento de rutina.
En otro análisis, 19 voluntarios usaron enjuague bucal antiséptico con clorhexidina dos veces al día durante una semana. Al final del estudio, experimentaron un ligero aumento de la presión arterial y una reducción de los niveles de nitrito.
En una investigación a largo plazo, donde participaron 354 adultos, se observó que una mejor higiene bucal habitual —como el cepillado y el uso de hilo dental— estaba asociada con un menor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares. En cambio, el uso regular de enjuague bucal no mostró ningún efecto significativo sobre la salud del corazón.
Entonces, ¿debería usar enjuague bucal o no?
En conjunto, estos trabajos indican que ciertos tipos de enjuague bucal, como la clorhexidina, pueden alterar las bacterias beneficiosas de la boca cuando se usan de forma prolongada.
Existen distintas clases de enjuague bucal según su función, por lo que es importante revisar los ingredientes activos en el envase. Los enjuagues sin alcohol y más suaves parecen tener un impacto menor sobre las bacterias relacionadas con la salud cardiovascular que los productos más fuertes. Así, de acuerdo con uno de los estudios, los enjuagues bucales con alcohol aumentan el riesgo de cáncer oral, aunque subraya que no hay evidencia clara.



