El aumento de temperatura que está experimentando la superficie del Pacífico ecuatorial sugiere que entre los meses de mayo y julio se puedan dar las condiciones características de un episodio de El Niño, según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Los modelos indican que en esta ocasión puede tratarse de un episodio intenso. Sus consecuencias más habituales incluyen el aumento de las precipitaciones en algunas zonas del sur de Sudamérica y otros puntos del planeta; sequías en Oceanía y el sur de Asia; y la intensificación de los huracanes en las zonas central y oriental del Pacífico.