Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció su salida, a partir del próximo 1 de mayo, de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en la que estuvo por casi seis décadas, así como de la alianza OPEP+.
La OPEP fue fundada en 1960 por Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. EAU se unió en 1967 al grupo, que actualmente cuenta con 12 miembros, completándolo Libia, Argelia, Nigeria, Gabón, Guinea Ecuatorial y la República del Congo.
Su estatuto estipula que el objetivo principal de la OPEP es "armonizar las políticas petroleras de sus países miembros como parte de sus esfuerzos por salvaguardar sus intereses" y, además, "garantizar precios estables del petróleo, garantizar rendimientos justos para los países productores y los inversores en la industria petrolera, y proporcionar un suministro estable de petróleo a los consumidores".
Ante la decisión de EAU, que se da en medio de una crisis energética producto del conflicto en Oriente Medio —que comenzó a finales de febrero pasado cuando EE.UU. e Israel atacaron a Irán—, ha surgido la pregunta: ¿cómo impactará su salida de la OPEP en Latinoamérica?
La respuesta no es tan simple, puesto que el efecto se podría sentir de forma diferente según el rol de cada país de la región en el mercado petrolero, es decir, si son exportadores o si son importadores.
Producción, precios y efectos
De acuerdo con un comunicado publicado en la estatal Emirates News Agency (WAM), tras la medida adoptada, EAU promete continuar con su "papel responsable", "aumentando la producción de forma gradual y prudente, en consonancia con la demanda y las condiciones del mercado".
Fuera de la OPEP, EAU podría aumentar su producción petrolera libremente, sin respetar los techos acordados dentro del grupo. Eso podría presionar a la baja los precios del crudo a nivel internacional, explica El Cronista. Esa situación golpearía directamente los ingresos fiscales de los países latinoamericanos exportadores de petróleo, como Venezuela, Brasil, Colombia, Argentina y Ecuador.
Es decir, ocurriría el efecto contrario a lo que sucede actualmente con el alza de los precios del crudo, que se ha dado por causa de la agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán, así como el cierre del estrecho de Ormuz. Hace unas semanas, un informe de Goldman Sachs, referido por Bloomberg, señalaba que ese aumento de los costos del barril de petróleo traería beneficios económicos procedentes de ingresos inesperados a los países exportadores de la región, como justamente Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador.
De otro lado, los países importadores, como Chile, Perú o Panamá, podrían ver un alivio económico en caso de que baje el precio del crudo como resultado de una mayor producción emiratí; naciones que han estado viendo crecer sus facturas energéticas con el aumento actual, de acuerdo con el informe de Goldman Sachs.
Otro factor es el precio de los combustibles. Aunque en su valor influyen factores como costos de refinación, impuestos y subsidios, tipo de cambio, entre otros, la base sigue siendo el crudo.
Entonces, la bajada de los precios del petróleo, aunque no automáticamente, podría influir en menores costos de los combustibles. Lo que beneficiaría principalmente a los países importadores de la región, que verían menos presión inflacionaria y transporte y logística más barato, que, a su vez, repercutiría favorablemente en el costo de alimentos y servicios.
"Largo plazo"
Sin embargo, aún es pronto para medir impactos. De acuerdo con Michael Brown, de Pepperstone, citado por Bloomberg, "la decisión de los Emiratos Árabes Unidos de salir de la OPEP es un evento importante para los mercados energéticos en el largo plazo, pero uno que probablemente tenga implicaciones limitadas en el corto plazo".
Entonces, el shock por el abandono de EAU a la OPEP no será instantáneo, puesto que el mercado actualmente está atravesado por múltiples factores, como el conflicto en Oriente Medio, tensiones geopolíticas y sanciones, que restringen cualquier impacto inmediato.