La movilización forzosa se ha convertido en el país en una práctica común, mientras las Fuerzas Armadas de Ucrania se enfrentan a una gran escasez de tropas, agudizada por un problema sistémico de deserción.
En la Red aparecen regularmente imágenes de comisarios militares reclutando a la fuerza a hombres en lugares públicos, transportes, hospitales o incluso bloqueándolos en sus coches mientras conducen.
A menudo se registran enfrentamientos entre agentes con multitudes o mujeres, mientras muchos se resisten a la movilización.