La decisión de EE.UU. de retirar 5.000 de sus militares de Alemania ha alarmado a los países europeos por la forma en la que se tomó: sin previo aviso ni consultas, informa Reuters.
"Lo preocupante no es la cifra de 5.000 soldados, sino la señal política de Washington de que las alianzas de larga data y absolutamente fiables ya no parecen contar para nada y parecen estar sujetas a decisiones arbitrarias", señaló la legisladora socialdemócrata alemana Siemtje Moeller.
Diplomáticos europeos temen además que el presidente estadounidense, Donald Trump, pueda tomar nuevas medidas para reducir el papel de su país en la Alianza Atlántica antes de la cumbre de líderes del bloque, prevista para principios de julio en la capital turca, Ankara. "El objetivo a largo plazo para la OTAN y los aliados europeos es superar la cumbre de Ankara", dijo un diplomático europeo.
Para convencer a Trump del valor de los aliados europeos, varios países del continente —como Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Portugal— permiten a las fuerzas estadounidenses usar sus bases y sobrevolar su espacio aéreo durante la guerra contra Irán.
Además, funcionarios europeos intentan persuadir al mandatario estadounidense, a sus funcionarios y a los legisladores de que les conviene seguir formando parte de la OTAN. Para ello, destacan el apoyo a una misión de posguerra en el estrecho de Ormuz y el valor militar y económico de los socios europeos, señalaron los diplomáticos consultados.